El individuo.

Aquel camino era enormemente angustioso largo y tremendamente dificultoso. La cima estaria a unos escasos 200 metros, alli nos esperaba el pueblo, Davila. Con seguridad una villa pequeña y coqueta. Mi compañero Alfredo y yo ,Carlos, sentiamos nuestras piernas pesadas, nuestros movimientos eran lentos, torpes, y la fuerza empezaba a flaquear sin lugar a dudas.

Mire a Alfredo, y le asenti con la cabeza entre murmullo de cansancio, y suspiros, y le anime con mi mano a que siguiera con el camino. Realmente el esfuerzo era titánico, las ultimas lluvias caidas en la zona havia hecho el camino impracticable, lleno de barro, hojas y muy resbaladizo. Nuestros pies ya no caminaban,simplemente chapoteaban.

El camino se empinaba endiablamente, como queriendo querer acabar con nuestros ultimos esfuerzos, a medida que la cima estaba cerca, podiamos ver como la luz del atardecer empezaba a penetrar entre los arboles como una sonata de esperanza, dejando aquel camino adornado de vegetacion espesa, humedad alta, y musgo en cantidad increible.

Por fin como en acto heroico empeze a caminar fuerte, sin antes esperar a mi compañero Alfredo, lo cogi por su mano, y le induci a acabar con aquel sufrimiento, empezemos a darle un ritmo verteginoso como si de un final caotico fuera, como si la vida misma estuviera en juego.

Apoyemos, nuestras manos en una última roca, la superemos y caimos los dos exhaustos al frio suelo.

Observe que haviamos ido a parar a un llano en lo alto de la ladera que haviamos subido. La luz nos abrazaba por primera vez, despues de largas horas, apesar de que esta surgia entre nubes espesas que auguraban una proxima lluvia quizas.

-Mira Alfredo, alli hay un camino, seguro que debe de llegar al pueblo.-afirmé yo con voz entrecortada al respirar fuertemente despues del tremendo esfuerzo.

-Si descansemos un par de minutos, y reanudemos la marcha, el dia no esta para mucho, las nubes amenazan lluvia.

Caminemos, por un estrecho sendero lleno de gravilla, en donde havian marcas de ruedas, lo cual afirmaba que aqui llegaba la visita de la población, a ambos lados pequeños matorrales, se mezclaban con encinas, algun que delgado arbol disiminado en un paisaje un tanto tetrico. Nuestros pasos eran lentos, pesados, como si una gran losa llevaramos encima arrastrando durante un gran tiempo, pero nuestro corazon y alma resistia la prueba fisica en la cual estabamos sumidas. Llevabamos unos diez minutos que vimos como a lo lejos, los tejados de Davila empezaban asomarse, como una agradable esperanza. El camino hacia bajada y iva serpenteando hacia el nivel del pueblo; Alfredo y yo, sonreimos, y nos dimos un choque de manos, el objetivo lo teniamos muy cerca.

Cuando las casas estaban escasos metros de nosotros vimos una aldeana recogiendo unas ramas en un escampado detras de un hogar, nos miro y como si del mismo diablo fueramos se fue rapidísimo a su vivienda, cerrando tras de si su puerta.

-¿Que pasa?.-Dijo Alberto. A la vez que miraba detras nuestro.

-No se parece que somos repudiados, que extraño. Sigamos no tardaremos en encontrar el hostal, estoy muerto, necesitamos un descanso merecido.

-Si eso apresuremonos, que aun nos mojaremos.

Caminemos unos cuantos metros mas, cuando observe que alguien nos observaba desde detras de una ventana del piso superior de una vivienda. No pude ver si era hombre o mujer, joven o anciano, solo pude dislumbrar una expresion maligna. Desde luego era tan extraño todo aquel recibimiento. Cogi a Alfredo del brazo y pare nuestro caminar.

-Alfredo, nos observan desde las ventanas, parecen tener miedo de nosotros, nos miran con temor, que pueblo y hogareños mas retraidos.

-Si, si Carlos, esto es muy extraño, parece como si la superstición, y el miedo viviera en sus mentes.

El camino se adentraba mas y mas, canviando su fisonomia, ahora el piso eran unos desgastados adoquines, las casas eran de piedra y algunas de ellas, parecian derruirse, como si el paso del tiempo fuera dejando las marcas, como estigmas de un pasado olvidado. El pueblo era un recodo de calles estrechas, callejones, en donde algunos sitios ni la luz llegaba a iluminar.

Vimos los dos una señora mayor limpiando la entrada de su hogar, nos acerquemos.

-¿Señora?.dije yo.

-¿Que quieren?, ¿ Que hacen aqui?.-Nos dijo con voz fuerte y chillona.

-Que nos vayamos !!!., ¿Porque?, diganos señora.-Pregunto Alfredo.

-Moriran, moriran, moriran.!!!-Decia, mientras se llevaba las manos a la cabeza.

-¿Que sucede?.-Afirme yo preguntando tajantemente.

La mujer se adentro en su hogar, cerrando detras de si la puerta, y antes de cerrarla, nos dijo.-Vayanse, vayanse, se lo aconsejo, vayanse.

Alfredo y yo, nos quedemos atónitos, aquello, no solo era ya una casualidad, havia algo alli que hacia de la gente temorizada, horrorizada. Decidimos pasar pagina, sin dejar de pensar, en aquel extraño recibimiento, que algunos habitantes nos havian deparado. Pareciamos perdidos, entre la red de calles viejas y angostas, cuando nos dimos de cruces con el deseado hostal. Por fin nuestra busqueda fue recompensada. Haviamos llegado al punto final de aquella larga excursión. La puerta era de madera, esta era muy vieja por su aspecto. Junto al lado de esta havia un pequeño ventanal, el cual no podiamos distinguir el interior, por una persiana,que dejaba entrever una ligera figura de algun individuo. Abrimos la puerta, y esta chirrió estruendamente, entremos en un pequeño bar parecia, a nuestra izquierda teniamos una barra donde una señora preparaba unos cafes, mientras a nuestra derecha havia un pequeño mostrador, desde donde adyacentemente una escalera llevaba a la parte superior. La mujer se giró, y nos observó.

-Hola muy buenas, ustedes diran.

-Bueno queriamos alojarnos en el hostal por esta noche.-Pregunto Alfredo, con voz cansina.

-Si, si claro. Esperen un momento, que sirvo estos cafes a estos señores.-Contesto la señora.

Entre tanto observemos todo lo que teniamos entre nosotros, vimos que la señora tendria unos cuarenta años, de tez blanquecina, de pelo largo y muy negro. Su mirada era sobria, su cuerpo era esbelto pero delgaducho. Junto a la ventana, esta sirvio a dos señores ancianos los cafes citados; estos parecian como pastores o labradores ancianos, por su vestimenta. Uno de ellos de pelo blanco tenia en su boca una pipa, que fumaba fuertemente; mientras tanto havia uno que estabas de espaldas a nosotros, el cual no veiamos su fisonomia, tan solo una boina que tapaba su cabeza, y una ligera barba blanca de hace unos dias. Mientras la señora dejaba el devantal encima de la barra, el individuo de la boina se giro y nos miro a los dos. Vimos un rostro patetico, llevaba un parche de cuero que tapaba uno de esos ojos, parecia que el solitario ojo que podia ver nos miraba con una mirada fria y llena de odio y maldad.

-Pasen, pasen.-Nos dijo la señora mientras se colocaba detras del mostrador.

-Mire quisieramos pasar la noche, mañana partiriamos con nuestro camino, somos excursionistas.-Afirme yo.

-Excursionistas, muy bien, hacia tiempo que no pasaba nadie por aqui; perdonenme, no me presente, me llamo, Maria.

-Encantado.-dijo Alfredo.

Maria nos tomo nuestros datos y acto seguido, nos llevo a la parte superior atraves de la escalera de madera, que esta crujia al subir esos olvidados escalones. Pudimos observar que tambien la escalera subia a algun piso superior mas y a otro inferior, quizas las bodegas. Tras acompañarnos a nuestra habitacion doble Maria nos dijo.- La cena es a las nueve en el bar, y el desayuno a las nueve y media.

La habitacion era sencilla, lo justo para descansar tras el largo camino que haviamos ocurrido aquel dia. Entonces oimos como la tormenta se havia desatado, y asi lo vimos atraves de unas ventanas que daban al exterior del hostal en su parte delantera.

-Estoy reventado Alfredo, reventado.-afirme yo.

-Yo tambien Carlos, agotadisimo.

-Por cierto te fijastes en la mirada de ese anciano, no me gusto nada, nos miro con odio.

-No se Carlos, la verdad es que este lugar es muy tetrico, parece que hay un magnetismo un tanto negativo, sino piensa en la viejecilla aquella.

-Si, si, nos dijo, morireis, morireis. Dejemoslo como algo anecdotico.

-Anecdotico, pero preocupante Carlos, parece que no seamos bien recibidos en este pueblo, tan solo parece que el hostal sea un lugar neutro.

Eran ya las ocho y media pasadas, y estabamos los dos en silencio escuchando como seguia lloviendo aquella ja cerrada noche. Nos haviamos quedados medio dormidos en las camas, el cansancio parecia hacer mella en nuestros cuerpos, hasta que decidimos a fuerza de voluntad ir a cenar. Aquella cena fue fenomenal, comimos una excelente sopa, y unos buenos filetes de carne, acompañados con un buen vino tinto, que nos alegraba nuestros corazones.

Maria se nos acerco a recogernos los platos del postre.-¿Comieron bien?

-Si, si muy bueno todo.-conteste yo.

De repente oimos un larido, como de un grito ahogado, que no sabiamos de donde surgio.

-y ¿Eso?-dijo Alfredo.

-El que?-pregunto Maria.

-ahh, nada-dije yo.-sera el viento, no se preocupe.

-¿Algun cafe chicos?

-Si ponga dos cortados, gracias.

Maria se alejo hacia el interior de la barra del Bar. Entonces me dirigi a Alfredo y le dije.-¿Oistes?.

-Si oi un extraño ruido Carlos, parecia que ella no oyera nada, quizas fue una imaginación nuestra, quizas el viento.

-Parecia una voz humana, Alfredo. Pero mejor dejemos de sugestionarnos por esta atmosfera tan tetrica de este lugar.

Con la voz de aquel alarido humano, nos dirigimos a la habitación subiendo de nuevo aquellos viejos escalones que crujian a cada paso, como si quisieran hablar desde un lugar que desconocemos. Nos pusimos nuestros pijamas y nos metimos en la cama.

Yo reconozco que aquel lugar no me gustaba nada, pero cai rapido en los brazos de Morfeo, el cansancio havia llegado a su etapa final, el descanso. Mientras tanto la noche solitaria seguia recibiendo aquella suntuosa lluvia que con mucha fuerza caia entre relampago y relampago, que alumbraba de vez encuando aquella habitacion.

Derepente algo me desperto, abri mis ojos, me ergui, y oi de nuevo aquel mismo alarido que havia oido durante la cena de la noche anterior. Desperte a Alfredo y este me envio a hacer gargaras, pero cuando le dije que escuchara, me dijo.- Si se oye algo, como un murmullo, parece como el mismo alarido de la cena.

-Si me despertó Alfredo, por eso te desperte.

El murmullo parecia venir del mismo hostal, me levante y me acerque a la puerta y la abri ligeramente. Ambos pusimos nuestros oidos, y seguiamos escuchando con mas clarida, aquel alarido y ahora mas un murmullo humano, que no era muy comprensible.

-Parece Alfredo que viene de abajo.-Agrege yo.

Abri mas la puerta, y salimos ambos al pasillo desde donde nos asomemos a la barandilla, y al mirar abajo, vimos, una imagen grotesca, parecia que desde un nivel inferior, del interior de alguna instancia, surgia una imagen donde la luz proyectaba una imagen de una persona que rechazaba a otra. De repente la imagen ceso. Una tremenda sensación de suspense se apodero de nosotros, y vimos como alguien encendia una linterna y empezaba a subir los escalones hacia donde estaba nuestra habitacion; de forma sigilosa nos volvimos a introducir en nuestra habitación. Dejemos una pequeña abertura, lo mas pequeña posible para poder a esa persona que subia hacia nuestra planta. Entonces vimos como la luz de una linterna estaba alumbrando el suelo del pasillo, cuando esta persona que con paso sigiloso se puso al nivel de nuestra puerta, dirigio el haz de la linterna hacia nosotros; cerre suavemente la puerta. Al cabo de unos segundos el haz parecio desvanecerse al contemplar la escasa luminescencia que entraba por las ranuras de las puertas.

-Has visto Alfredo.-le dije al cabo de un par de minutos en silencio.

-Si algo extraño hay aqui, este hostal guarda un misterio. En el sotano hay alguien sin lugar a dudas.

-Me temo que Maria debe de ser la que esta guardando o encerrrando a alguien mas bien en esa habitación, ahora empiezo a entender el recibimiento que nos dio el pueblo cuando llegemos.-dije yo con voz baja y con cierto temblor en mis palabras.

-No me gusta nada esto Carlos, deberiamos de bajar ahi bajo, y saber que es.

-Noo, no Alfredo, debemos de dejar eso ahi, eso no va con nosotros. Mañana cuando nos vayamos, todo habra acabado, ya el maldito alarido de ese individuo de ahi abajo ya no nos atormentara.

-Pero si esa persona si esta sufriendo, no podemos dejarla ahi sola, esto no me gusta nada.

-Tranquilizate Alfredo, yo tambien estoy aterrado por todo lo que ha sucedido esta noche. Sera mejor que descansemos, vayamonos a la cama.

Todo volvio a una calma tensa, reconozco que yo no pege ojo hasta que el amanecer nos invadio con su luz como si de una hada protectora fuera. Alfredo volvio alcabo de unos largos minutos a roncar, esos clasicos ronquidos; mientras tanto no podia dejar de pensar en todo lo sucedido desde que llegemos a Davila, el recibimiento atemorizado de algunos lugareños del mismo, asi como aquellas palabras, moriran, moriran !!. La extraña mirada de aquel anciano con el parche en el ojo, que nos decian todos ellos, tendria todo una relación con aquello que Maria aguardaba en los sotano de aquel hostal. Debiamos huir lo antes posible, solo pensar que aquello parecia una amenaza para nosotros era algo que no me dejaba apenas poder pegar ojo.

La mano de Alfredo me zarandeo, me havia quedado durmiendo.

-Me temo Carlos que debemos de quedarnos un dia mas.

-¿Que dices?.-Dije yo.

-Esta lloviendo muchisimo, es algo tremendo, parece que los dioses se hayan puesto encontra nuestro. Deberemos de posponer la salida para mañana.

-¿Que hora es?.-mientras me sacaba mis lagañas de mis ojos e incorporandome de modo lento en la cama.

-Las once y media, tarde para desayunar.

Me apresure almenos a asearme, y decidimos salir a pasear por el pueblo, decidimos ir a una vieja ermita no mucho mas alla de la calle del hostal. Maria se havia dirigido a nosotros de la misma manera que el dia anterior, como si nada hubiera sucedido.

Nos pusimos a caminar con nuestros chubasqueros hacia la ermita, que tan solo a unos doscientos metros escasos de la calle donde estaba in situ el hostal. Nuestros pasos chapoteaban sobre charcos que se ivan acumulando entre los desgastados adoquines de aquella vieja calle. Esa pequeña edificación religiosa estaba rodeada de una pequeña verja, donde una pequeña puerta metalica barria su paso. Abrimos la puerta y entre aquella lluvia tremenda haciamos un poco de un turismo extraño, como dos locos sueltos, en vez de aguardarnos de la fria agua que cai sobre nosotros. Entremos en la ermita, la puerta de la misma estaba abierta y la tenue luz del exterior penetraba en su interior. Era la tipica ermita con su figura de jesucristo en el fondo de la sala, asi con imagenes sagradas en sus ambos lados; obviamente tras un pasillo central havian los tipicos bancos de madera, donde los feligreses se asentaban en sus plegarias; pero alli aquel mediodia no havia ningun feligres rezando. Estabamos los dos observando aquellas figuras en pleno silencio, cuando algo enturbio la poca luz que hacia mucho mejor la visión en la ermita, una sombra se aposento en el umbral de la puerta de la misma. Gire mi cabeza y observe una figura conocida, fue por pocos segundos quizas unos diez o mas, junto a Alfredo pudimos recordar aquella figura como el hombre del parche. Nos miremos los dos,asintiendo ese reconocimiento. Cuando volvimos la vista hacia el umbral de la puerta, el anciano havia desaparecido. Alfredo corrio hacia alli.

-Ei !! señor, no se vaya !!.-dijo gritando mientras salia hacia alii. Yo sali tras el y me quede en el umbral de la puerta como viendo que Alfredo caminaba por el mismo luga por donde venimos anteriormente. Hacia alli me dirigi yo, cuando nos encontremos los de nuevo.

-No me gusta nada esto Carlos, no esta !!.

-No puede haver ido muy lejos pero si son apenas segundos tendrias que haverlo alcanzado.-dije yo estupefacto.

-Ha desaparecido, ha desaparecido como por arte de magia, es algo increible, no hay mas salida que por donde hemos venido.

-Volvamos al Hostal, comamos y dejemos pasar el tiempo, deberiamos de abandonar mañana lo mas pronto el lugar.

-Desde luego, ami todo esto me resulta muy confuso, muy extraño.

Aquella tarde todo transcurrio de forma tranquila, nos dejemos llevar por el tiempo, mientras uno leia otro meditaba entre sabanas; mientras tanto la relacion con Maria era normal como havia sido esos dias, fria, distante, normal. La cena de aquella noche igual de fructuosa y agradable como la anterior.

Haviamos concebido un plan para saber que es lo que havia en aquel sotano, cuando sintieramos una soledad total en aquel edificio vigilariamos nuestra puerta, para ver cuando Maria salia hacia aquel nivel inferior de oscuros deseos. Asi fue, Alfredo estaba sentado apostado en el suelo junto a la puerta ligeramente abierta, yo junto a el tenia en mi mano un baston de apoyo de excursionismo a modo de arma contundente. Parecia que la noche iva a ser larga, cuando Alfredo me toco en mi hombre y me coloco la mano en mi boca, para que no hablara, entonces vimos como una luz de linterna se aproximaba a nosotros. Esta de nuevo volvio a enfocarnos con ese haz, volvimos a cerrar la puerta. Volvimos a esperar de nuevo ese tiempo de prudencia, y al volver abrirla vimos como la luz se extinguia piso abajo, entonces Alfredo salio al pasillo y fue caminando tanteando la barandilla y acercandose a la escalera, yo hice lo mismo. Observemos en la penumbra de la noche como la figura de la linterna cerraba una puerta de aquella instancia inferior. Asenti a Alfredo que bajaramos hacia abajo. Intentabamos bajar intentando hacer lo menos posible de ruido, cuando a medio camino del piso inferior, empecemos a aoir ese alarido, medio humano, medio bestia, algo que nuestra razon no podia entender. Eran como alaridos como si desde el mismo infierno se tratara, asi que cuando estuvimos muy cerca de la puerta de aquella unica instancia del sotano, empecemos a oir la voz de Maria.

-Callate hijo, callate, deja de murmurar, de chillar, eres un imbecil. Toma y come cerdo.

Sin lugar a dudas empecemos a entender todo aquello, era su hijo, encerrado en aquel humedo lugar. De repente de nuevo un murmullo a modo de larido parecia como llorar, a lamentarse.

-Come, come !!, hijo come !!! disfruta de tu manjar.

Entonces sucedio lo inesperado, todo se quedo en silencio.

-Hijo, porque no comes, ¿Que te pasa?, que hueles, que sucede?.

-Ahhhaggg.-el individuo empezo a moverse, unos ruidos de cadenas sonaron. Sin lugar a dudas el hijo estaba encadenado.

De repente la puerta se abrio, y Maria nos sorprendio a los dos.

-Vosotros, me lo temia.

-Asesina.-le dije yo, lanzandome sobre ella.

Maria cayo hacia atras empujado por mi empuje, mientras tanto Alfredo con su baston la empezo a golpear.

-Toma, toma, bruja , asesina.

-Dejanme en paz, no entendeis nada, es mi hijo, es mi hijo.

Mientras tanto pudimos ver en aquella pelea, la imagen de aquel individuo. Un hombre de unos veintitantos años, desnudo con mucho pelaje en su cuerpo, estaba amordazado con unas cadenas que sujetaban sus manos y tobillos. Su rostro era la imagen misma del diablo, su cabeza carecia de cabello, sus orejas eran puntiagudas y alargadas, su tez muy blanquecina, su rostro delgado y de su boca surgia un hilo de sangre y su boca mostraba unos alargados colmillos.

Mientras tanto Maria intentaba zafarse de mi, y Alfredo en un ataque de ira, de supervivencia, continuo dandole golpes en el cuerpo de Maria, hasta que uno de esos golpes fue mortal y le asistio un brutal golpe que le abrio la cabeza.

Ella cayo exhausta en el suelo mohoso de aquel sotano. La observemos como si hubieramos liberado el alma del hijo que de forma animal continuaba dando alaridos de incomprensible lenguaje sonoro para la raza humana.

Durante un rato nos quedemos observando aquello que era mitad humano, mitad bestia. El aspecto no lograba saber que extraña combinacion inhumana havia logrado crear un ser tan tenebroso y penoso a la vez.

Entonces la bestia inmunda empezo a agitarse muy fuerte y dando alaridos de una magnitud increible. Al lado de este havia una palangana con algo dentro, Alfredo se acerco y entonces se volvio hacia la puerta y empezo a vobitar.

-¿Que pasa?, ¿Que es?.-dije yo.

-Ves, ves y veras, es el an….-me dijo cuando volvio a vobitar.

Me acerque a ver el contenido de aquella palangana, No pude creerme lo que havia en ella, era la cabeza, la cabeza del mismo anciano del parche en el ojo que con tanta maldad pensabamos que nos miraba, asi como se nos havia postrado aquel anterior mediodia en la puerta de la ermita.

Entonces mientras vi como mi amigo Alfredo con restos de vobitos cayendo entre su cuerpo, cogio de nuevo el baston y con una fuerza brutal se lo clavo en el abdomen del individuo que aquella mujer havia engrendado fruto de algun pacto diabolico.

Aquel individuo, medio bestia, medio humano, empezo a agitarse con espantosos chillidos de dolor, entonces empezo a sangrar enormemente. Alfredo empezo a mover el palo, con una furiosidad algo anormal, hasta que el individuo dejo de dar su ultimo alarido que retumbo en todo el edificio; un alarido de tristeza y de horror a la vez.

Cogi a Alfredo.-Para, para. Todo ya paso.

-Vayamonos, vayamonos.

Entonces cogimos nuestras pertenecias, y en la oscuridad de la noche decidimos seguir el camino de la carretera, ja fuera del pueblo, sin rumbo fijo, sin destino predeterminado, esperando la llegada del amanecer, que con las primeras horas, con los primeros rayos del sol, nos de la suficiente fuerza para poder huir de esos parajes, extraños e inhospitos. No se que le pasa a Alfredo, pero no ha hablado desde entonces, no habla solo balbucea, no logra decir ninguna palabra, un extraño comportamiento de miedo lo ha aterrorizado tremendamente. No creo que logre salir de esa pesadilla, la imagen de ese individuo la tiene constantemente en su mente.

Nunca pense que la raza humana pueda llegar a concebir extrañas bestias fruto de alguna alquimia malefica, producto de algun defecto humano, no se lo que puede ser, lo unico que se es que hace tiempo que no salgo de mi habitación, y cada dia que llueve, mi amigo Alfredo encerrado en un psiquiatrico da extraños alaridos que la raza humana no puede entender.


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~ por mismisterios en marzo 22, 2010.

5 comentarios to “El individuo.”

  1. Muy interesante el relato amigo Jordi
    Saludos
    ARL

  2. Hola amigo Antonio, muchisimas gracias, me alegro que te haya gustado.
    Un abrazo.

  3. Inquietante Historia amigo, como “analisis“ final diria que hay mas individuos en este mundo de los que podamos imaginar! Un abrazo amigo

    • Gracias Ed, sin lugar a dudas, hay mas individuos que escondidos en catacumbas, aguardan ser rescatados.
      Un saludo Ed y un fuerte abrazo.

  4. Jordi nen, la verdad sea dicha, “El Individuo” engancha buena parte del relato pero el final es demasiado parecido a otros relatos cinematograficos incluso, si el final hubiera sido mas digamos original, seguramente le daria una nota de 7 o 8, pero lo dejo en 6, mucho animo eso si, un abrazo.

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