La búsqueda.

•abril 28, 2012 • 2 comentarios

 

Cuando las puertas se cerraron, como una sombra me deslicé hacia el exterior. Únicamente unas solitarias farolas alumbraban tenuemente aquel lugar. Tras asegurarme de que no había nadie, caminé por la adoquinada avenida.

Hubiera deseado que alguien me acompañara en tan importante cita conmigo mismo, pero no fue así. Estaba completamente solo. Cuanto más avanzaba por la avenida, más me alejaba del mundo externo, y sin embargo, más cerca me sentía de mi preciado tesoro.

El tiempo pareció detenerse. Me sentí de nuevo desorientado, sin ningún punto que me sirviera de referencia.

Entonces reparé que los edificios que ante mí se hallaban eran aterradoramente bellos, y noté una carga muy pesada en el corazón. Por un momento, mis piernas parecieron flaquear. Aun así, no sentí temor alguno. A pesar de la sensación, me sentía como pez en el agua.

Me detuve en una vieja calle que cruzaba la avenida, adornada por los árboles que tan bien conocía, y a lo lejos, ví aquellas estatuas tan familiares; algunas de ellas esculpidas de forma simple y ruda, y otras, realmente bellas y evocadoras. Algunas de las efigies de alabastro, mármol o piedra caliza, sobre todo las más antíguas, mostraban manchas que se habían creado con el paso del tiempo. En sus caras, parecían haberse formado extrañas lágrimas oscuras que se derramaban en sus rostros, y que de alguna forma, reforzaban más lo que venían a representar.

Bien sabía que muchos nombres y apellidos, se mezclaban, como si de un crucigrama se tratara en aquel extraño y bello enclave que se hallaba a unos pocos metros de mí.

Por un momento, me abandoné a la fascinación por todo lo que percibían mis sentidos, y mi mente empezó a divagar.

Aquel lugar era como los demás que había visitado; era como el sol que aparece y se esconde, como la luna que se eleva en el cielo y luego se desvanece poco a poco, como el blanco y el negro, como el occidente y el oriente, como el ying y el yang.  En definitiva, era el reflejo del inicio y el fin. El Alfa y el Omega.

De nuevo, la memoria me trajo de vuelta aquellos viejos pensamientos, que olvidados, como si de polvorientos archivos hace mucho tiempo almacenados se tratasen, pugnaran por salir a la luz.

Aunque aquel lugar era muy similar al legado de los recuerdos que conservo de mi familia, supe inmediatamente que no era el que andaba buscando. Mi familia vivió y se refugió en un lugar muy parecido, pero por alguna razón, no era igual al que recordaba. Subí por la vieja calle, buscando una señal. Finalmente, cansado, abandoné y me senté en uno de los carcomidos bancos que había al final del viejo camino. No podía creer que me hubiera equivocado de nuevo.

Como salido de la nada, un gato apareció entre los bancos. Era un felino negro y joven, y muy delgaducho.

Lo tomé entre los brazos y acaricié, mientras emitía lastimeros maullidos. Por un momento, me observó con sus penetrantes ojos amarillos, y volvió a maullar. Entonces se zafó de mi regazo y se sentó entre mis pies.

De nuevo, mi mirada se perdió en ese inmenso laberinto de edificios y estatuas. Por sí solos, parecían formar una ciudad. Al menos, así era para mí: una bella ciudad.

Me levanté, y con una sonrisa en los labios, le hice un ademán al gato para que me siguiera. Pareció dudar por un momento, pero al fin aceptó mi invitación. Caminamos juntos hacia una verja, y me siguió con pasos sigilosos. La atravesé y esperé al otro lado. El gato se quedó inmóvil, mirándome fascinado.

Sin embargo, no tardó en colarse entre las rejas de la verja. Se arrimó a mi lado y me rozó la pierna con una de sus esqueléticas patitas, y volvió a maullar.

No en vano dicen que los gatos tienen un sexto sentido, pues me había descubierto con suma facilidad. Un ser humano normal no podría hacer eso. Y es que yo no pertenezco a este plano. Soy tan solo un espíritu que no encuentra el lugar de descanso de mis familiares, y ando perdido en una búsqueda sin fin.

En mi haber, he viajado a muchos cementerios, por si los hallaba, para descubrir de nuevo, que había fracasado. Tras rastrear todo el camposanto, lápida por lápida, he asimilado que tampoco están aquí.

Lo que una vez pudiera haber sido mi alma, está triste, pero éste es mi destino, y no dejaré de buscarlos. Quizá sea una forma de ocupar el tiempo, algo para mí infinito, al contrario que ocurre con los vivos.

Lo único que sé, es que cuando encuentre a los míos, conoceré el descanso.

Miré al gato, y pensé en que le llamaría Fog. Un bonito nombre para un felino. Intuí en sus ojos que tenía hambre.

Lo acaricié de nuevo y regresamos a la avenida por el viejo camino de los abedules. Quizás en la ciudad encuentre algo comestible para mi nueva compañía. Sigo perdido, aunque ahora no estoy solo. Fog, es mi nuevo acompañante. Quizá nuestro encuentro pudiera ser una revelación de posiblemente mi suerte cambiará, y mi búsqueda al fín se habrá terminado.

Safe Creative #1204281545277

Escrito por Jordi San Nicolás

Anuncios

Quiero ser amado.

•julio 20, 2010 • 5 comentarios

Dejó el cuchillo encima de la mesa, la sangre todavia caliente caia en gorgotones encima de la misma. Se estaba formando un pequeño charco. Su mirada se perdia en la oscuridad de la habitación, tan solo una leve luminosidad dejaba claros y oscuros en el interior de esa guarida de la muerte.

El se dijo asi mismo: “esto es tan solo el principio, de lo que ha de venir, un nuevo camino, un nuevo trazo, un nuevo perfil de vida, en fin un cambio, que se ha producido ya. Ustedes lo han creado.” Se levantó sigilosamente, era tarde, y se debia andar con frialdad, asi merecia la ocasión. Con un paño blanco limpio el cuchillo y lo metio dentro de un pote de hojalata bastante grande. Abandonó la habitación, y empezo a pensar antes de como hacer desaparecer el cadaver, en como empezó todo.

Hacia años atras, el cayó en una profunda crisis de personalidad, victima de una depresión profunda con indicios de paranoia; se sintió muy solo, como si nadie quisiera darle amistad, ni amor,ni cariño. La relación con su tia se havia degradando, tras la muerte de sus padres en un trágico accidente de tráfico, esta se havia hecho cargo de el con tan solo diez años de edad. Su tia lo trataba como un esclavo se tratara. Realizando tareas domesticas, estudiando, pero todo aquello le acabó generando un tremendo odio. Sin apenas poder responderle, su mente se fue cerrando en si mismo, siendo su juventud muy cerrada, cuando acabo economicas en la universidad, su circulo de amistades, era muy pequeño, todo era relación laboral y poco mas. La gente lo miraba con aires extraños, sin lugar a dudas no era una persona muy comun, amante de extraños escritores de terror y de arqueologia arquetipa. Cuando la edad mas avanzaba mas claramente se hacia patente esa claro distanciamiento de la sociedad. Asi de patente fue que sufrio una grave crisis nerviosa y fue hospitalizado. Durante ese proceso de hospitalización se produjo un acontecimiento muy importante, su tia fallecio. En parte se sentia liberado y mas solo aun, no era consciente de esa dualidad que su mente percibia de aquella nueva situacíon, consciente de ello dejo que el tiempo trasnscurriese. Asi fue, el Doctor le dio el alta, confiriendole que debia acudir aun psiquiatra para que le llevara ese aspecto de aislamiento. En aquel momento en que el Doctor le revelaba sus intenciones sobre el procedimiento del tratamiento, el le dijo:

-Doctor, yo no soy culpable de mi aislamiento, es la sociedad que no me entiende, estoy necesitado de amor, de cariño, necesito ser querido, ser amado.

-Todos deseamos ser amados, pero no podemos culpar al mundo del resto, de nuestros problemas, ¿seria injusto buscar unos simples culpables, no cree ?.

Movio la cabeza de un lado, contrariando lo que el doctor le havia explicado, y agregó acontinuacion, mientras el doctor escribia una receta médica.- una pluma estilografica escribe en un papel,como un cuchillo hace sangrar un cuerpo.

El médico alzo la vista, y miro fijamente a su paciente, le tendió la receta, y un informe médico.-aqui tiene su receta médica, dos veces al dia el comprimido, y su informe para su psiquiatra.

Lo cogió de mala gana, se despidió con modales apesar de su desacuerdo total con ese medico que le havia tratado esos dias, camino alejandose en el largo pasillo, alguna que otra vez, se paraba para mirar hacia atras, el indignante lugar en el cual havia sido recluido.

Pasados unos dias de casa de nuevo, ahora  solo, cogió el informe y lo quemo en un cuenco metalico, para que queria ir a un psiquiatra si el no era culpable de tal odio de la sociedad hacia el, que iva a conseguir, nada a cambio, nada en que poder sentirse bien, nada en que le pudiera satisfacer sus sentimientos mas profundos, mas internos de su espiritu.

Aun estando de baja, decidio que deberia caminar en solitario toda esa nueva situación emocional, falto de cariño; empezo eliminar todo lo relativo a su tia, quedandose con tan solo lo que era algo indivudalmente de ella. Muchos dias se sumia en extraños sueños viendo como su vida era el paso del tiempo, en que sin poder tener una unidad métrica concreta parecia pasar sin cesar, analizando toda su crisis, aunque el abogaba mas a una crisis de la humanidad en si, que no era capaz de transmitir los valores mas potentes del amor y del conocimiento. Su aislamiento fue convirtiendo su paranoia en un tremendo odio a la gente, a la sociedad, a los tumultos humanos, a las personas, todo relucia odio, todo. Ese absolutismo mental de profundas raices esquizofrenicas y paranoides, lo alejaban mas y mas de sus pequeñas relaciones laborales, cotidianas. De su regreso al trabajo supuso aun mas la confirmación de ese gran trecho espacial que separaba a el del resto, y mas cuando escucho rumores de algunos de sus compañeros que cuchicheaban entre si diciendo cosas como: “el loco esta aqui, llego el majareta, el sonado, el imbecil, el iluminado…”; el hacia como si no escuhaba pero almacenaba todas esas palabras como en un diccionario maldito se tratara, como si de un consciente maldecido de su interior uniera cabos de intenciones oscuras hacia ellos.

Mientras tanto su vida transcurria entre su propio mundo, alejado de todo vestigio de socialización, sentia que se havia convertido en una especie de animal humano que despreciaba todo ser viviente que rechazara su forma de ser, porque el era un producto de un rechazo de la sociedad, como de algo biologicamente indecente, algo maquiavelico.

El cambio surgio en el, mientras un dia tenia entre sus manos un cuchillo resplandeciente, lo miró como si de un trofeo de los dioses fuera, y miró fijamente a ese objeto, que cuando mas miraba, mas pensaba que en el estaba la liberación de todo mal, de todo aquello que fuera ajeno a su forma de percibir las cosas. La divinidad quiza le mostró el tan deseado camino que nadie queria afrontar, por miedo, por temor. Pensó que debia de dejar viejos dogmas, y caminar por el camino que se habria paso como si de una autopista celestial se tratara. Era la edad de dejar viejos prejuicios y formalizar lo que havian hecho de el, carne de cañon para sus burlas, como un boomerang haria que sufrieran ellos como el havia sufrido todas sus calumnias, acosos y rechazos.

Llegó el dia en que recibió su delicado paquete de su flamate pedido, lo habrio como un niño contento abre su regalo de navidad, con aquel entusiasmo tan grande, que maravilla tan solo de verlo. Extraños objetos se mostraban ante el, que le seria de una gran utilidad para cumplir sus deseos de odio que su dolido corazon sentia, que ja sin amor, sin cariño, si iva a revelar, generando una maldicion de la cual el gozaria como si fuera la primera vez en muchos tiempos su sonrisa en los labios expesara todo su júbilo de alegria y desesperación a la vez. Cogio entre sus manos una mascara del mas puro horror se tratara, una mascara utilizada por lo mas contemporaneos del bondage, unos finos guantes de cuero, un latigo con puas, y unas cadenas.

Sus dientes mostraban esa sonrisa al mas puro estilo maniático, por fin sonreia, el dolor iva  a transformarse en placer, como si de un sacrificio a los dioses mas oscuros de aquellos pasados arquetipos la humanidad tuviera, ofreciendo esos deseados anhelos de paz interior y de alegria que ahora le invadia su triste corazón.

Despojo una habitacion de todo su mobiliario, y lo dejó en una soledad algo aciega, listo para el sacrificio, para la verdadera ocasion, para el inicio de la verdadera etapa de su vida que lo haria mas feliz.

Mientras tanto, sus dias corrian, deseando que todo empezara, todo iniciara el camino nuevo.Una noche de aquellas frias de un otoño adelantado, en que las hojas ya rojizas, ivan desplomandose, en las aceras de aquella vieja ciudad; deseoso de emprender por una vez la nueva iniciativa, tras haver cenado en una vieja frankurteria, camino por la denominada zona de ambiente, zona de bares de lo mas variopinto; se sentia mas fuerte que nunca, mas revitalizado, como si un ginseng desconocido hubiera hecho mas que todo aquel atiborrajo de pastillas que le envenenaron en que estuvo ingresado en el hospital. Un lugar con la típica decoración de luces neones de color azul, mostraba una bandera iluminada, era la bandera del lebianismo y del mundo gay. No le importo donde estaba, eso era lo de manos, no sentia ninguna homofobia alguna, su fobia era la sociedad misma. Ahora todo parecia muy contradictorio, por una vez empezó a mezclarse con la sociedad, a sentirse participe de ella, el era conscinete de ello, pero lo mas importante era engañarla a ella misma, y como el lobo que se disfraza de oveja, moverse entre ella de modo sigiloso, paso a paso, movimiento a movimiento, para empezar el destino de la sociedad que el odiaba. Se adentro en el local como aquel que va en busca de una presa, sentia como nunca havia sentido una gran electricidad en su cuerpo, un grado de excitación maxima. En la oscuridad del ambiente, entre personas de diferentes sexos, bailando al uniso de la musica, se sentia ante el gran reto de su vida. Caminó hacia la barra, que ante el se mostraba, pidio un refresco, un joven atletico se lo sirvio, entre movimientos de cintura, el no hacia caso de nada. Asi paso mas de media hora, hasta que de forma casual, logro ver una imagen que le resultaba conocida, se dijo asi mismo,” ¿el Doctor del hospital?”, no se lo podia creer. Que hacia en un lugar como ese, donde las complejas discutidas o no de orientacion sexualidad se mezclaban entre si. Observó que habla con otro hombre en un extremo de la barra. Havia llegado la hora, penso, que mejor momento, que mejor individuo, para iniciarse en el mas profundo abismo del ser humano, seria la victima necesaria para sentir lo que el sentia en su corazón, el profundo desamor de su corazón. Por una vez el seria la mitica parca de la muerte que lleva su victima al hades mas profundo del miedo y del terror. El no supo exactamente el tiempo que transcurrió, le daba igual, la espera valia bien la pena sin lugar a dudas. Pero como la vida misma todo tiene su tiempo, su inicio, ese compas de lo mas sagrado e iniciatico, y el cielo se le abrio cuando vio al Doctor levantandose, la aventura comenzaba. Lo siguio a cierta distancia, sin llamar la atencion, con su gabardina subida de su cuello parecia la imagen de un detective clásico de novela negra. Los pasos resonaban en la soledad de aquella madrugada de otoño. El Doctor, su objetivo lo tenia cerca, como aquel que mira desde el punto de objetivo de un francotirador. Aumento mas el ritmo, acercandose a tan solo unos 5 metros, cuando este abrio la puerta de un automovil.

-Perdone.-le habló, mientras ponia la mano dentro de su gabardina. Cuando este giró la cabeza para saber quien le havia hablado, le propino un fuerte golpe en la cabeza con una vara corta pero gruesa de hierro, el doctor cayo fulminantemente sobre el automovil. Con rapidez y fuerza, lo in trodujo en el interior del mismo, y lo acondiciono en el asiento del ocupante, y le ladeo la cabeza como si estuviera dormido, y ocultando la brecha que le havia provacado. Todo havia ido como queria, el motor de la venganza rugia como miles de caballos, enfilo, una avenida para salir de la vieja ciudad, camino a su guarida de la muerte. El trayecto transcurrio muy placidamente, por suerte el Doctor estaba insconciente todavia. Cuando llegó a la zona boscosa enfilo camino a su casa, por otra ruta mas larga pero mas segura, asi evitaria las miradas de algun transeunte, el camino era mucho mas agitado, con curvas constantes, en constante pendiente hacia arriba, como si de tocar la gloria se tratara, como si la panacea estuviera cerca de llegar. Su vivienda situado en la zona alta del pueblo donde vivia, era idoneo para poner sus intenciones en marcha. El edificio de tan solo 4 viviendas era apto, para lo que se proponia. La soledad era tan tangible, que su corazon rugia de dolor y esperanza a la vez, pensando quizas que alguien pudiera descubrirle su empresa. Pero no fue asi.

Lo arrastró hasta la habitación de la muerte, como havia sido bautizada, un lugar propicio para el mas profundo de los horrores. Observo, que parecia que iva a despertarse de un momento a otro. La cuenta atras comenzaba, era el momento esperado; cogio las manos y las introdujo en unas esposas atadas a unas gruesas cadenas, con sus pies hizo lo mismo, pero quedaron atados entre si, con apenas movimiento para caminar mas alla de un palmo. Le coloco una venda que le tapo toda la boca, con un pequeño orificio para que respirase, para que pudiesa balbucear, mientras todo se ponia en orden.

Encima de la mesa estaba la careta de bondage, se la puso, luego hizo con unos suaves guantes de cuero. Miro el esplendoroso instrumental que tenia, unas tijeras, un latigo con puas, y lo mas importante,un  cuchillo deseado, el principal artifice de su nueva, vida, de su nuevo renacer, de su nuevo amor.

El Doctor empezo a despertarse, y empezo a agitarse, queriendo zafarse, pero todo era en vano.

El se coloco bien la mascar de cuero, y se giro mostrando el rostro mas horroso de la vida real que el Doctor havia visto en su vida; sus movimientos fueron mas bruscos. Viendo que sus movimientos eran incesantes, el el intrepido necesitado de amor, cogió el latigo de puas y le propino dos fuertes golpetazos en el vientre de su admirado Doctor, recibiendo a canvio un balbuceo de dolor de este.

Con la estijeras le destrozo toda la ropa, dejandolo tan solo en calzoncillos, entonces le murmuro a escasos centimetros de su cara.-Todos no somos iguales Doctor, que lo sepa, y usted lo sabe, que esa diferencia, tarde o temprano tiene sus consecuencias. Pero no se preocupe todo sera corto y rápido, quizas le interese sufrir menos de lo que sufri yo.-el doctor se movia como un desesperado que no puede escapar de algo atroz, sus gemidos parecia los de un perro moribundo. Entonces el le propociono durante unos incesantes cinco minutos unos fuertes latigazos, que con las puas de este ivan dejando un enorme regero de sangre. Entonces con una rabia que era indeseable de un ser infernal, se sento junto a el a contemplar la obra que havia iniciado, esa liberación que tanto deseaba.

Durante unos escasos minutos, solo se oia escasos murmullos de los sollozos del Doctor, que entre lagrimas y sangre, luchaba por zafarse de aquel horror. La oscuridad de la habitacion paraceia aumentar, como si la parca de la muerte, pusiera orden a quella situación grotesca y sangrante.

Entonces el se acerco a su victima, y le dijo en una increible voz con sultura, y como de una musica muy armoniosa se tratara.- No todos somos hijos del mismo dios, somos diferentes, pero cuando esa diferencia, es ciega a los ojos de algunos, eso merece un castigo divino, ni que los dioses deserian hacer. Por eso yo soy el afortunado de decirle a la sociedad lo buenaventurado que soy de poder hacerlo, de trasnformar el verdadero amor en algo concreto. Por eso nunca fui nunca amado, ni querido, tan solo odiado por todos ustedes, los elegantes sabios de la conciencia, a la mierda !! la conciencia !!; debe de resplandecer el verdadero amor, aquel capaz de defenderse de los mas grandes de los agravios, de lo que todos me hicieron daño; mi vida vale un amor, quisiera ser querido, ¿pero porque no?, porque no tengo esa ocasión, esa oportunidad, diganmelo, ¿porque? !!!. Cada minuto que pasa, es un paso mas grande hacia un nuevo renacer, y no sabe usted Doctor, el enorme placer que me produce, que usted sea el primero en sentir las garras de mis caricias, de mis mimos, de mi sensualidad. Usted que defiende esa sociedad tan injusta y cruel, la de lo bello, ahora vera el verdadero rostro de lo que usted creó, porque usted me conoce, por ello le llamo, mi querido Doctor, si mi querido y amado Doctor.

Entonces volvio adarle un par de fuertisimos latigazos, de manera que la sangre salio a borbotones. Dejo caer el latigo fustigador encima de la mesa, y cogio el cuchillo que parecia un fuerza que  emana de los dioses mas malignos del cosmos. El sintio una fuerza enorme que lo catapultaba hacia un frenesi de lujuria y de placer. Le mostro el cuchillo. Entonces encendio una pequeña lampara que havia conectada en la pared, entonces pudo ver mucho mejor el rostro de miedo, esos ojos que se salian de las cuencas. El cuerpo de este estaba lleno de magulladuras, la sangre cai como nunca, cayendo a raudales, mientras las marcas de los lagitazos, eran profundas y dolorosas.  Con el cuchillo empezo a hurgar en las heridas del doctor, profiriendo este enormes movimientos del tremendo dolor. Asi estuvo durante varios minutos, disfrutando de ese sufrimiento, que el queria hacer pasar como pago de la deuda como victima de una sociedad a la cual consideraba culpable de su falta de amor.

-Mire Doctor, le sere franco, se que esta sufriendo, soy consciente de ello. Usted no recuerda quien soy pero ahora lo sabra, pero antes debera de quedarse al limite de la vida, seria injusto dejarlo aun con vida. Usted me dejo tirado como si de una basura se tratara, parezco estiercol, pero ahora ha llegado el tiempo de decidir lo que usted no quiso hacer conmigo, me dejo como un loco, como algo que es raro. Se equivoca, usted siempre defensor de dogmas que vive a espaldas de la verdadera sociedad, la que piensa, la que desarrolla lo mas profundo del corazon, en una palabra quienes desarrollamos el amor.-se detuvo en su discurso, y respiro en profundidad mientras de un zarpazo rapido, tenaz, le asesto un fuerte cuchillazo. Veia como el Doctor, se retorcia, gemia de dolor, como dando el ultimo suspiro de vida, pero el se empezo a quitar la careta de bondage, y mostro su verdadero rostro delante del doctor.

-Ahora si me recuerda, verdad Doctor. Su paciente, al cual despacho como si de una piltrafa se tratara. Ahora es usted la clara demostración de la falta de desamor, que queria que yo hiciera que yo me cruzara de manos, no !!!. Pero mire Doctor, la dulzura de la vida.-en ese momento le enfundio otro pequeño cuchillazo a la altura del hombro derecho.- ahora yo me tomo la justicia por mi mano, eso no es asi, es mi obligación, y usted tuvo la amabilidad de cruzarse en mi camino, ¿Que crudo es el destino?. Te vuelve a dar lo que tu distes, ha h ha !!, si si, tu me distes odio, odio, que yo convierto en amor. Seguro que recuerdas lo que te dije en mi última consulta, la que hicistes que mi vida canviara, que el camino de la supervivencia fuera algo mas clarividente, mas transparente, mas eficaz, mas segura; me hicistes ser mas fuerte, ya no soy el mismo de antes, he dejado mi debilidad social. Recuerda mis palabras, mis dulces palabras: ” una pluma estilografica escribe en un papel,como un cuchillo hace sangrar un cuerpo.”

Entonces el Doctor sufrio el fatídico cuchillazo, el que hizo que sus ojos quedaran clavados en el infinito, pensando en lo que fue su paciente le comento y le hizo recordar de manera funesta. La cabeza se ladeo sobre el cuerpo, era el ultimo suspiro de la primera victima.

El sol no havia salido aun, havia que actuar rapido, de forma inmediata, y asi lo hizo. Coloco el cuerpo en el asiento del conductor, quito el freno de mano, y dejo caer el vehiculo hacia el desfiladero, este se precepito hacia el abismo. El auto explosionó y cayo al fondo del mar. Se quedo mirando por unos segundos, y atravesando la carretera cruzo la ladera campo atraves, y camino hacia la cima, la oscuridad lo protegeria antes de que abandonara la zona, antes de que los primeros rayos del sol salieran. Mientras huia empezo a pensar para asi mismo: ” la vida es dura, y mas cuando uno mismo se siente desesperado por lo culpable que lo hacen sentir, yo no podia asumir esa culpabilidad por personas que me negaban el amor, la ternura, ahora la sociedad sera la culpable y la victima de sus propios prejuicios, de sus defectos y virtudes. Yo me labré un futuro lleno de esperanza, y quiero ser amado, ya que eso me lo negaron, no me lo nieges como lo hizo el doctor, el me mintio y yo le respondi, algunos diran de manera cruel, pero hay manera sencilla y clara, transparente y directa. Pero lamentablemente siempre tiene que haver un responsable que decida poner las cosas en su orden, en decirle a la sociedad quien esta equivocado, quien puede dar amor, y quien lo puede recibir, consecuentemente seguire trabajando de la misma manera que hice con el doctor, como lo haria contigo, solamente te volvere a decir, una pluma estilografica escribe en un papel,como un cuchillo hace sangrar un cuerpo.

-¿Tu quieres ser amado?.

—————————————————————————————————————————

Gracias a Morrisey , y a The Smiths, por inspirarme para mi relato por su cancion  “How soon is now ?.

—————————————————————————————————————————

Nota del autor: En este relato no se muestra una violencia gratuita, ni homofobia alguna, no se pretende incitar a ningun desprecio por orientacion sexual alguna;  cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad. Gracias.

El individuo.

•marzo 22, 2010 • 5 comentarios

Aquel camino era enormemente angustioso largo y tremendamente dificultoso. La cima estaria a unos escasos 200 metros, alli nos esperaba el pueblo, Davila. Con seguridad una villa pequeña y coqueta. Mi compañero Alfredo y yo ,Carlos, sentiamos nuestras piernas pesadas, nuestros movimientos eran lentos, torpes, y la fuerza empezaba a flaquear sin lugar a dudas.

Mire a Alfredo, y le asenti con la cabeza entre murmullo de cansancio, y suspiros, y le anime con mi mano a que siguiera con el camino. Realmente el esfuerzo era titánico, las ultimas lluvias caidas en la zona havia hecho el camino impracticable, lleno de barro, hojas y muy resbaladizo. Nuestros pies ya no caminaban,simplemente chapoteaban.

El camino se empinaba endiablamente, como queriendo querer acabar con nuestros ultimos esfuerzos, a medida que la cima estaba cerca, podiamos ver como la luz del atardecer empezaba a penetrar entre los arboles como una sonata de esperanza, dejando aquel camino adornado de vegetacion espesa, humedad alta, y musgo en cantidad increible.

Por fin como en acto heroico empeze a caminar fuerte, sin antes esperar a mi compañero Alfredo, lo cogi por su mano, y le induci a acabar con aquel sufrimiento, empezemos a darle un ritmo verteginoso como si de un final caotico fuera, como si la vida misma estuviera en juego.

Apoyemos, nuestras manos en una última roca, la superemos y caimos los dos exhaustos al frio suelo.

Observe que haviamos ido a parar a un llano en lo alto de la ladera que haviamos subido. La luz nos abrazaba por primera vez, despues de largas horas, apesar de que esta surgia entre nubes espesas que auguraban una proxima lluvia quizas.

-Mira Alfredo, alli hay un camino, seguro que debe de llegar al pueblo.-afirmé yo con voz entrecortada al respirar fuertemente despues del tremendo esfuerzo.

-Si descansemos un par de minutos, y reanudemos la marcha, el dia no esta para mucho, las nubes amenazan lluvia.

Caminemos, por un estrecho sendero lleno de gravilla, en donde havian marcas de ruedas, lo cual afirmaba que aqui llegaba la visita de la población, a ambos lados pequeños matorrales, se mezclaban con encinas, algun que delgado arbol disiminado en un paisaje un tanto tetrico. Nuestros pasos eran lentos, pesados, como si una gran losa llevaramos encima arrastrando durante un gran tiempo, pero nuestro corazon y alma resistia la prueba fisica en la cual estabamos sumidas. Llevabamos unos diez minutos que vimos como a lo lejos, los tejados de Davila empezaban asomarse, como una agradable esperanza. El camino hacia bajada y iva serpenteando hacia el nivel del pueblo; Alfredo y yo, sonreimos, y nos dimos un choque de manos, el objetivo lo teniamos muy cerca.

Cuando las casas estaban escasos metros de nosotros vimos una aldeana recogiendo unas ramas en un escampado detras de un hogar, nos miro y como si del mismo diablo fueramos se fue rapidísimo a su vivienda, cerrando tras de si su puerta.

-¿Que pasa?.-Dijo Alberto. A la vez que miraba detras nuestro.

-No se parece que somos repudiados, que extraño. Sigamos no tardaremos en encontrar el hostal, estoy muerto, necesitamos un descanso merecido.

-Si eso apresuremonos, que aun nos mojaremos.

Caminemos unos cuantos metros mas, cuando observe que alguien nos observaba desde detras de una ventana del piso superior de una vivienda. No pude ver si era hombre o mujer, joven o anciano, solo pude dislumbrar una expresion maligna. Desde luego era tan extraño todo aquel recibimiento. Cogi a Alfredo del brazo y pare nuestro caminar.

-Alfredo, nos observan desde las ventanas, parecen tener miedo de nosotros, nos miran con temor, que pueblo y hogareños mas retraidos.

-Si, si Carlos, esto es muy extraño, parece como si la superstición, y el miedo viviera en sus mentes.

El camino se adentraba mas y mas, canviando su fisonomia, ahora el piso eran unos desgastados adoquines, las casas eran de piedra y algunas de ellas, parecian derruirse, como si el paso del tiempo fuera dejando las marcas, como estigmas de un pasado olvidado. El pueblo era un recodo de calles estrechas, callejones, en donde algunos sitios ni la luz llegaba a iluminar.

Vimos los dos una señora mayor limpiando la entrada de su hogar, nos acerquemos.

-¿Señora?.dije yo.

-¿Que quieren?, ¿ Que hacen aqui?.-Nos dijo con voz fuerte y chillona.

-Que nos vayamos !!!., ¿Porque?, diganos señora.-Pregunto Alfredo.

-Moriran, moriran, moriran.!!!-Decia, mientras se llevaba las manos a la cabeza.

-¿Que sucede?.-Afirme yo preguntando tajantemente.

La mujer se adentro en su hogar, cerrando detras de si la puerta, y antes de cerrarla, nos dijo.-Vayanse, vayanse, se lo aconsejo, vayanse.

Alfredo y yo, nos quedemos atónitos, aquello, no solo era ya una casualidad, havia algo alli que hacia de la gente temorizada, horrorizada. Decidimos pasar pagina, sin dejar de pensar, en aquel extraño recibimiento, que algunos habitantes nos havian deparado. Pareciamos perdidos, entre la red de calles viejas y angostas, cuando nos dimos de cruces con el deseado hostal. Por fin nuestra busqueda fue recompensada. Haviamos llegado al punto final de aquella larga excursión. La puerta era de madera, esta era muy vieja por su aspecto. Junto al lado de esta havia un pequeño ventanal, el cual no podiamos distinguir el interior, por una persiana,que dejaba entrever una ligera figura de algun individuo. Abrimos la puerta, y esta chirrió estruendamente, entremos en un pequeño bar parecia, a nuestra izquierda teniamos una barra donde una señora preparaba unos cafes, mientras a nuestra derecha havia un pequeño mostrador, desde donde adyacentemente una escalera llevaba a la parte superior. La mujer se giró, y nos observó.

-Hola muy buenas, ustedes diran.

-Bueno queriamos alojarnos en el hostal por esta noche.-Pregunto Alfredo, con voz cansina.

-Si, si claro. Esperen un momento, que sirvo estos cafes a estos señores.-Contesto la señora.

Entre tanto observemos todo lo que teniamos entre nosotros, vimos que la señora tendria unos cuarenta años, de tez blanquecina, de pelo largo y muy negro. Su mirada era sobria, su cuerpo era esbelto pero delgaducho. Junto a la ventana, esta sirvio a dos señores ancianos los cafes citados; estos parecian como pastores o labradores ancianos, por su vestimenta. Uno de ellos de pelo blanco tenia en su boca una pipa, que fumaba fuertemente; mientras tanto havia uno que estabas de espaldas a nosotros, el cual no veiamos su fisonomia, tan solo una boina que tapaba su cabeza, y una ligera barba blanca de hace unos dias. Mientras la señora dejaba el devantal encima de la barra, el individuo de la boina se giro y nos miro a los dos. Vimos un rostro patetico, llevaba un parche de cuero que tapaba uno de esos ojos, parecia que el solitario ojo que podia ver nos miraba con una mirada fria y llena de odio y maldad.

-Pasen, pasen.-Nos dijo la señora mientras se colocaba detras del mostrador.

-Mire quisieramos pasar la noche, mañana partiriamos con nuestro camino, somos excursionistas.-Afirme yo.

-Excursionistas, muy bien, hacia tiempo que no pasaba nadie por aqui; perdonenme, no me presente, me llamo, Maria.

-Encantado.-dijo Alfredo.

Maria nos tomo nuestros datos y acto seguido, nos llevo a la parte superior atraves de la escalera de madera, que esta crujia al subir esos olvidados escalones. Pudimos observar que tambien la escalera subia a algun piso superior mas y a otro inferior, quizas las bodegas. Tras acompañarnos a nuestra habitacion doble Maria nos dijo.- La cena es a las nueve en el bar, y el desayuno a las nueve y media.

La habitacion era sencilla, lo justo para descansar tras el largo camino que haviamos ocurrido aquel dia. Entonces oimos como la tormenta se havia desatado, y asi lo vimos atraves de unas ventanas que daban al exterior del hostal en su parte delantera.

-Estoy reventado Alfredo, reventado.-afirme yo.

-Yo tambien Carlos, agotadisimo.

-Por cierto te fijastes en la mirada de ese anciano, no me gusto nada, nos miro con odio.

-No se Carlos, la verdad es que este lugar es muy tetrico, parece que hay un magnetismo un tanto negativo, sino piensa en la viejecilla aquella.

-Si, si, nos dijo, morireis, morireis. Dejemoslo como algo anecdotico.

-Anecdotico, pero preocupante Carlos, parece que no seamos bien recibidos en este pueblo, tan solo parece que el hostal sea un lugar neutro.

Eran ya las ocho y media pasadas, y estabamos los dos en silencio escuchando como seguia lloviendo aquella ja cerrada noche. Nos haviamos quedados medio dormidos en las camas, el cansancio parecia hacer mella en nuestros cuerpos, hasta que decidimos a fuerza de voluntad ir a cenar. Aquella cena fue fenomenal, comimos una excelente sopa, y unos buenos filetes de carne, acompañados con un buen vino tinto, que nos alegraba nuestros corazones.

Maria se nos acerco a recogernos los platos del postre.-¿Comieron bien?

-Si, si muy bueno todo.-conteste yo.

De repente oimos un larido, como de un grito ahogado, que no sabiamos de donde surgio.

-y ¿Eso?-dijo Alfredo.

-El que?-pregunto Maria.

-ahh, nada-dije yo.-sera el viento, no se preocupe.

-¿Algun cafe chicos?

-Si ponga dos cortados, gracias.

Maria se alejo hacia el interior de la barra del Bar. Entonces me dirigi a Alfredo y le dije.-¿Oistes?.

-Si oi un extraño ruido Carlos, parecia que ella no oyera nada, quizas fue una imaginación nuestra, quizas el viento.

-Parecia una voz humana, Alfredo. Pero mejor dejemos de sugestionarnos por esta atmosfera tan tetrica de este lugar.

Con la voz de aquel alarido humano, nos dirigimos a la habitación subiendo de nuevo aquellos viejos escalones que crujian a cada paso, como si quisieran hablar desde un lugar que desconocemos. Nos pusimos nuestros pijamas y nos metimos en la cama.

Yo reconozco que aquel lugar no me gustaba nada, pero cai rapido en los brazos de Morfeo, el cansancio havia llegado a su etapa final, el descanso. Mientras tanto la noche solitaria seguia recibiendo aquella suntuosa lluvia que con mucha fuerza caia entre relampago y relampago, que alumbraba de vez encuando aquella habitacion.

Derepente algo me desperto, abri mis ojos, me ergui, y oi de nuevo aquel mismo alarido que havia oido durante la cena de la noche anterior. Desperte a Alfredo y este me envio a hacer gargaras, pero cuando le dije que escuchara, me dijo.- Si se oye algo, como un murmullo, parece como el mismo alarido de la cena.

-Si me despertó Alfredo, por eso te desperte.

El murmullo parecia venir del mismo hostal, me levante y me acerque a la puerta y la abri ligeramente. Ambos pusimos nuestros oidos, y seguiamos escuchando con mas clarida, aquel alarido y ahora mas un murmullo humano, que no era muy comprensible.

-Parece Alfredo que viene de abajo.-Agrege yo.

Abri mas la puerta, y salimos ambos al pasillo desde donde nos asomemos a la barandilla, y al mirar abajo, vimos, una imagen grotesca, parecia que desde un nivel inferior, del interior de alguna instancia, surgia una imagen donde la luz proyectaba una imagen de una persona que rechazaba a otra. De repente la imagen ceso. Una tremenda sensación de suspense se apodero de nosotros, y vimos como alguien encendia una linterna y empezaba a subir los escalones hacia donde estaba nuestra habitacion; de forma sigilosa nos volvimos a introducir en nuestra habitación. Dejemos una pequeña abertura, lo mas pequeña posible para poder a esa persona que subia hacia nuestra planta. Entonces vimos como la luz de una linterna estaba alumbrando el suelo del pasillo, cuando esta persona que con paso sigiloso se puso al nivel de nuestra puerta, dirigio el haz de la linterna hacia nosotros; cerre suavemente la puerta. Al cabo de unos segundos el haz parecio desvanecerse al contemplar la escasa luminescencia que entraba por las ranuras de las puertas.

-Has visto Alfredo.-le dije al cabo de un par de minutos en silencio.

-Si algo extraño hay aqui, este hostal guarda un misterio. En el sotano hay alguien sin lugar a dudas.

-Me temo que Maria debe de ser la que esta guardando o encerrrando a alguien mas bien en esa habitación, ahora empiezo a entender el recibimiento que nos dio el pueblo cuando llegemos.-dije yo con voz baja y con cierto temblor en mis palabras.

-No me gusta nada esto Carlos, deberiamos de bajar ahi bajo, y saber que es.

-Noo, no Alfredo, debemos de dejar eso ahi, eso no va con nosotros. Mañana cuando nos vayamos, todo habra acabado, ya el maldito alarido de ese individuo de ahi abajo ya no nos atormentara.

-Pero si esa persona si esta sufriendo, no podemos dejarla ahi sola, esto no me gusta nada.

-Tranquilizate Alfredo, yo tambien estoy aterrado por todo lo que ha sucedido esta noche. Sera mejor que descansemos, vayamonos a la cama.

Todo volvio a una calma tensa, reconozco que yo no pege ojo hasta que el amanecer nos invadio con su luz como si de una hada protectora fuera. Alfredo volvio alcabo de unos largos minutos a roncar, esos clasicos ronquidos; mientras tanto no podia dejar de pensar en todo lo sucedido desde que llegemos a Davila, el recibimiento atemorizado de algunos lugareños del mismo, asi como aquellas palabras, moriran, moriran !!. La extraña mirada de aquel anciano con el parche en el ojo, que nos decian todos ellos, tendria todo una relación con aquello que Maria aguardaba en los sotano de aquel hostal. Debiamos huir lo antes posible, solo pensar que aquello parecia una amenaza para nosotros era algo que no me dejaba apenas poder pegar ojo.

La mano de Alfredo me zarandeo, me havia quedado durmiendo.

-Me temo Carlos que debemos de quedarnos un dia mas.

-¿Que dices?.-Dije yo.

-Esta lloviendo muchisimo, es algo tremendo, parece que los dioses se hayan puesto encontra nuestro. Deberemos de posponer la salida para mañana.

-¿Que hora es?.-mientras me sacaba mis lagañas de mis ojos e incorporandome de modo lento en la cama.

-Las once y media, tarde para desayunar.

Me apresure almenos a asearme, y decidimos salir a pasear por el pueblo, decidimos ir a una vieja ermita no mucho mas alla de la calle del hostal. Maria se havia dirigido a nosotros de la misma manera que el dia anterior, como si nada hubiera sucedido.

Nos pusimos a caminar con nuestros chubasqueros hacia la ermita, que tan solo a unos doscientos metros escasos de la calle donde estaba in situ el hostal. Nuestros pasos chapoteaban sobre charcos que se ivan acumulando entre los desgastados adoquines de aquella vieja calle. Esa pequeña edificación religiosa estaba rodeada de una pequeña verja, donde una pequeña puerta metalica barria su paso. Abrimos la puerta y entre aquella lluvia tremenda haciamos un poco de un turismo extraño, como dos locos sueltos, en vez de aguardarnos de la fria agua que cai sobre nosotros. Entremos en la ermita, la puerta de la misma estaba abierta y la tenue luz del exterior penetraba en su interior. Era la tipica ermita con su figura de jesucristo en el fondo de la sala, asi con imagenes sagradas en sus ambos lados; obviamente tras un pasillo central havian los tipicos bancos de madera, donde los feligreses se asentaban en sus plegarias; pero alli aquel mediodia no havia ningun feligres rezando. Estabamos los dos observando aquellas figuras en pleno silencio, cuando algo enturbio la poca luz que hacia mucho mejor la visión en la ermita, una sombra se aposento en el umbral de la puerta de la misma. Gire mi cabeza y observe una figura conocida, fue por pocos segundos quizas unos diez o mas, junto a Alfredo pudimos recordar aquella figura como el hombre del parche. Nos miremos los dos,asintiendo ese reconocimiento. Cuando volvimos la vista hacia el umbral de la puerta, el anciano havia desaparecido. Alfredo corrio hacia alli.

-Ei !! señor, no se vaya !!.-dijo gritando mientras salia hacia alii. Yo sali tras el y me quede en el umbral de la puerta como viendo que Alfredo caminaba por el mismo luga por donde venimos anteriormente. Hacia alli me dirigi yo, cuando nos encontremos los de nuevo.

-No me gusta nada esto Carlos, no esta !!.

-No puede haver ido muy lejos pero si son apenas segundos tendrias que haverlo alcanzado.-dije yo estupefacto.

-Ha desaparecido, ha desaparecido como por arte de magia, es algo increible, no hay mas salida que por donde hemos venido.

-Volvamos al Hostal, comamos y dejemos pasar el tiempo, deberiamos de abandonar mañana lo mas pronto el lugar.

-Desde luego, ami todo esto me resulta muy confuso, muy extraño.

Aquella tarde todo transcurrio de forma tranquila, nos dejemos llevar por el tiempo, mientras uno leia otro meditaba entre sabanas; mientras tanto la relacion con Maria era normal como havia sido esos dias, fria, distante, normal. La cena de aquella noche igual de fructuosa y agradable como la anterior.

Haviamos concebido un plan para saber que es lo que havia en aquel sotano, cuando sintieramos una soledad total en aquel edificio vigilariamos nuestra puerta, para ver cuando Maria salia hacia aquel nivel inferior de oscuros deseos. Asi fue, Alfredo estaba sentado apostado en el suelo junto a la puerta ligeramente abierta, yo junto a el tenia en mi mano un baston de apoyo de excursionismo a modo de arma contundente. Parecia que la noche iva a ser larga, cuando Alfredo me toco en mi hombre y me coloco la mano en mi boca, para que no hablara, entonces vimos como una luz de linterna se aproximaba a nosotros. Esta de nuevo volvio a enfocarnos con ese haz, volvimos a cerrar la puerta. Volvimos a esperar de nuevo ese tiempo de prudencia, y al volver abrirla vimos como la luz se extinguia piso abajo, entonces Alfredo salio al pasillo y fue caminando tanteando la barandilla y acercandose a la escalera, yo hice lo mismo. Observemos en la penumbra de la noche como la figura de la linterna cerraba una puerta de aquella instancia inferior. Asenti a Alfredo que bajaramos hacia abajo. Intentabamos bajar intentando hacer lo menos posible de ruido, cuando a medio camino del piso inferior, empecemos a aoir ese alarido, medio humano, medio bestia, algo que nuestra razon no podia entender. Eran como alaridos como si desde el mismo infierno se tratara, asi que cuando estuvimos muy cerca de la puerta de aquella unica instancia del sotano, empecemos a oir la voz de Maria.

-Callate hijo, callate, deja de murmurar, de chillar, eres un imbecil. Toma y come cerdo.

Sin lugar a dudas empecemos a entender todo aquello, era su hijo, encerrado en aquel humedo lugar. De repente de nuevo un murmullo a modo de larido parecia como llorar, a lamentarse.

-Come, come !!, hijo come !!! disfruta de tu manjar.

Entonces sucedio lo inesperado, todo se quedo en silencio.

-Hijo, porque no comes, ¿Que te pasa?, que hueles, que sucede?.

-Ahhhaggg.-el individuo empezo a moverse, unos ruidos de cadenas sonaron. Sin lugar a dudas el hijo estaba encadenado.

De repente la puerta se abrio, y Maria nos sorprendio a los dos.

-Vosotros, me lo temia.

-Asesina.-le dije yo, lanzandome sobre ella.

Maria cayo hacia atras empujado por mi empuje, mientras tanto Alfredo con su baston la empezo a golpear.

-Toma, toma, bruja , asesina.

-Dejanme en paz, no entendeis nada, es mi hijo, es mi hijo.

Mientras tanto pudimos ver en aquella pelea, la imagen de aquel individuo. Un hombre de unos veintitantos años, desnudo con mucho pelaje en su cuerpo, estaba amordazado con unas cadenas que sujetaban sus manos y tobillos. Su rostro era la imagen misma del diablo, su cabeza carecia de cabello, sus orejas eran puntiagudas y alargadas, su tez muy blanquecina, su rostro delgado y de su boca surgia un hilo de sangre y su boca mostraba unos alargados colmillos.

Mientras tanto Maria intentaba zafarse de mi, y Alfredo en un ataque de ira, de supervivencia, continuo dandole golpes en el cuerpo de Maria, hasta que uno de esos golpes fue mortal y le asistio un brutal golpe que le abrio la cabeza.

Ella cayo exhausta en el suelo mohoso de aquel sotano. La observemos como si hubieramos liberado el alma del hijo que de forma animal continuaba dando alaridos de incomprensible lenguaje sonoro para la raza humana.

Durante un rato nos quedemos observando aquello que era mitad humano, mitad bestia. El aspecto no lograba saber que extraña combinacion inhumana havia logrado crear un ser tan tenebroso y penoso a la vez.

Entonces la bestia inmunda empezo a agitarse muy fuerte y dando alaridos de una magnitud increible. Al lado de este havia una palangana con algo dentro, Alfredo se acerco y entonces se volvio hacia la puerta y empezo a vobitar.

-¿Que pasa?, ¿Que es?.-dije yo.

-Ves, ves y veras, es el an….-me dijo cuando volvio a vobitar.

Me acerque a ver el contenido de aquella palangana, No pude creerme lo que havia en ella, era la cabeza, la cabeza del mismo anciano del parche en el ojo que con tanta maldad pensabamos que nos miraba, asi como se nos havia postrado aquel anterior mediodia en la puerta de la ermita.

Entonces mientras vi como mi amigo Alfredo con restos de vobitos cayendo entre su cuerpo, cogio de nuevo el baston y con una fuerza brutal se lo clavo en el abdomen del individuo que aquella mujer havia engrendado fruto de algun pacto diabolico.

Aquel individuo, medio bestia, medio humano, empezo a agitarse con espantosos chillidos de dolor, entonces empezo a sangrar enormemente. Alfredo empezo a mover el palo, con una furiosidad algo anormal, hasta que el individuo dejo de dar su ultimo alarido que retumbo en todo el edificio; un alarido de tristeza y de horror a la vez.

Cogi a Alfredo.-Para, para. Todo ya paso.

-Vayamonos, vayamonos.

Entonces cogimos nuestras pertenecias, y en la oscuridad de la noche decidimos seguir el camino de la carretera, ja fuera del pueblo, sin rumbo fijo, sin destino predeterminado, esperando la llegada del amanecer, que con las primeras horas, con los primeros rayos del sol, nos de la suficiente fuerza para poder huir de esos parajes, extraños e inhospitos. No se que le pasa a Alfredo, pero no ha hablado desde entonces, no habla solo balbucea, no logra decir ninguna palabra, un extraño comportamiento de miedo lo ha aterrorizado tremendamente. No creo que logre salir de esa pesadilla, la imagen de ese individuo la tiene constantemente en su mente.

Nunca pense que la raza humana pueda llegar a concebir extrañas bestias fruto de alguna alquimia malefica, producto de algun defecto humano, no se lo que puede ser, lo unico que se es que hace tiempo que no salgo de mi habitación, y cada dia que llueve, mi amigo Alfredo encerrado en un psiquiatrico da extraños alaridos que la raza humana no puede entender.


Elegidos de una nueva generacion. Episodio 2.

•julio 16, 2009 • Dejar un comentario

Un lugar de ensueño para un futuro aterrador.

Una sirena le desperto. Se irgio y observo que el comunicador esta centelleante con su rojizo brillo; algo le indicaba que debia de ir hacia el. Camino rapido y pulso el comunicador, una pantalla como de forma virtual se le puso delante como una imagen espectral.

-Doctor Klein, tenemos un nuevo enfermo con ataques de angustia, parece que se encuentra mal.-dijo, un hombre ataviado con un brillante traje blanco. Era Thomson, enfermero de aquella seccion lateral del enorme nave en la cual viajaban.

-De acuerdo enseguida voy.-afirmo, y desconecto el conector. Abrio el acceso y volvio sobre sus pasos aquellos pasillos que dia tras dia, si se puede decir asi, donde alli el tiempo era efimero o mágico, caminaba constantemente. Penso mientras caminaba el enorme desgaste que le suponia haver abandonado su bello despacho en aquella hermosa ladera, alejada de la ciudad, donde sus conocimientos de medicina hacia hacer mucho mas apacible a sus pacientes. Trato al nuevo paciente como a todos, dando tranquilizantes, era la formula mas clasica y una buena dosis de elocuencia con el enfermo.

La vida en la nave era monotona, solia pasar que muchos viajantes solian tener ansiedad, angustias, crisis. Klein entendio que todo era producto de ese viaje interestelar, la gente no solia pensar donde ivan a ir, eso les incomodaba. La tensa espera en llegar creaba estados enfermizos, y eso era un dilema cada dia. Normalmente eran unas 5 o 8 crisis a la semana, si se podia contar el tiempo en constantes terrenales. Aqui en el espacio el tiempo era diferente, soliamos llevar los mismos calendarios en nuestros bolsillos, habitaciones, relojes, ordenadores, etc…, pero la velocidad inmensa de la nave hacia que todo fuera tan solo una sensacion. Esa misma sensacion que el doctor Klein sufria en sus propias carnes. La pobre tierra era para el un sueño dejado atras, como si algo nunca volveria a verle nunca mas. Era el año 2015, cuando como mienbro de un prestigioso congreso de medicina, asi como su amistad con un militar alto rango, le comento la posibilidad de volar hacia la estacion espacial Vancouver-1, entonces desconocida para todos los humanos. El paso a ser mienbro de una secreta mision en que pretendia establecer una nueva vida fuera de nuestra galaxia. Entonces observo que ya alli nada le quedaba, sin esposa e hijos que fallecieran en un trágico accidente; quizas valia la pena dar ese paso. Cosa que al principio era una idea genial, luego suposo un enorme lucha interna. Los trágicos acontecimientos socio-politicos havia convertido la tierra en un mar de fuego y sangre, la gente realizaba su vida diaria con mucho temor. Diferentes regiones estaban sumidas en la guerra , llenas de odio, sangre y maldad. Potencias en efervescencia ideologica atacaron varias zonas del mediterraneo, el norte de Africa era un escenario de una nueva cruzada, entre mulsumalnes pro-islamicos y fervientes seguidores ultracatolicos. La sangre corrio por diferentes regiones adyacentes, hasta saltar el atlantico donde los EEUU y Canada fueron victimas de esos ataques, todo producto de una politica de todo por el control mundial, por su hegemonia, por poder economico; a la larga todo fue como un boomerang, donde el creador de un mal sufrio su propio mal en mayor magnitud y consecuencias. Klein, meditaba todas esas cosas, y penso si su decision fue un acto de cobardia, en huir de alli, o es que era la nave donde viajaba era como una nueva arca Noe en donde pretendia salvar a unos cuantos. Ese pensamiento, tan claro hizo que tras varios meses su estancia generara mas contradiciones entre sus hechos y sus actos. Medito como estaria el hermoso planeta azul, que vagaba hacia un mundo incierto, hacia un viaje de autodestruccion premeditada por unos cuantos, que eran los que ahora quizas huian de alli, pues la nave donde Klein viajaba no era la unica que partio de ese punto de partida.

Solia perder su mirada, intentando buscar un punto luminoso en el cosmos, el que fue su hogar, la hermosa Tierra, un lugar de ensueño para un futuro aterrador. Sus lagrimas caian constantemente al tener todos esos pensamientos una y otr vez; pero penso que quizas ese reconocimiento de cierta culpabilidad le hacia poder sentirse mejor en aquel extraño mundo al cual viajaba

Se sento en el comedor, y observo la infinidad de estupidos personajes de alta sociedad y priviligiados que parecian volar hacia el abismo del cosmos huyendo de un mundo de cadaveres, odio, terror, sangre y miedo. Siguio comiendo mirando simplemente su plato, sin querer levantar la vista para observar ese tetrico panorama.


Elegidos de una nueva generacion.

•mayo 23, 2009 • 1 comentario

elegidos_01

Funestos dilemas.

Atraveso el largo pasillo. Era de un metal brillante, rodeado de luces de neon de pequeños tamaños que alumbraban ese lugar por donde pasar muchas veces por alli acabo de las horas y de los dias.

LLego, a una zona conjunta a la sala de mandos de aquel ser de metal y chips electronicos; que surcaba extraños destinos  innsondables y oscuros. Entro en una sala, tras poner la palma de la mano en el sensor de acceso.  Entro en aquella sala de descanso, el la llamaba la sala de reflexión. Se sento en aquel sofa de nuevo material plastico, que de dudosa procedencia material se tratara. Hacia muchos dias, si se pudiera decir asi que solia ir amenudo a aquel redil del descanso; una extraña sensación de culpabilidad, y solia darle muchas vueltas a las cosas que le havian sucedido desde hace tiempo. Su mente estaba horrorizada, esa culpabilidad estaba canviando sus pensamientos sobre los trágicos acontecimientos que tuvo que vivir de forma muy sensual. Se tumbó y miro a esa ventana que tenia cercanamente. Solia perderse muchas horas, en el abismo de ese nuevo mundo que se le abria ante el. Su vista se nublaba en oscuros pensamientos de dolor y sangre, volvia y volvia a sentir esos extraños flashes del pasado. Intentaba desviar sus imagenes de dolor, pero miraba en el abismo del grandioso mundo que se le abria ante el, el cosmos. Aveces sentia una sensacion de aquel viaje era una huida cobarde y sin sentido. Ahora ivan hacia Vancouver-1, una nuevas vida en el cosmos, un nuevo lugar para labrar un lugar mejor. No podia olvidar su anterior vida en la tierra, hacia unos 150 dias que aquel ser diabolico de metal surcaba el espacio hacia ese nuevo destino. Sus reflexiones lo hacian sumir en profundas depresiones, se sentia muy culpable de lo acontecido en la tierra; ya estaba esta perdida miles de millones de kilometros atras, como una forma de vida ya obsoleta, olvidada en un fatidico porvenir del cual era parte. Un temor de miedo y de horror le recorria su cuerpo cuando pensaba en las miles de vida que se quedaron alli, sufriendo los graves cataclismos y funestos caminos de desesperanza. Cerró los ojos y penso, meditando en esos problemas.


Tiempo Parado

•mayo 16, 2009 • 1 comentario

tiempoparado_01 copia

Un hombre salio de un viejo automovil, con una bolsa de deportes. Camino lentamente, hacia un oscuro callejon, observo que nadie le observaba; abrio suavemente la bolsa. Atras queda un ruido de lejanos automoviles que cruzaban una centrica calle de la gran ciudad. La oscuridad era como un amigo para el, le ayudaria en su empresa. Cogio un pasamontañas, se lo puso. Suspiro profundamente, como si de una extraña necesidad natural le hiciera falta. Volvio a mirar de nuevo a su alrededor, se cerciero de que nadie havia en ese oscuro y estrecho callejón.
Suavemente deslizo sus oscuros guantes de cuero, por sus largas manos. Saco de su bolsillo, una diminuta estatuilla, un santo, que siempre llevaba consigo. Se santiaguo y se ergio, y volvio a ponerse de nuevo su estatuilla en su bolsillo. De la bolsa saco un revolver, lo observo como de un precioso trofeo se tratara, se lo coloco en el bolsillo de la chaqueta.
Miro su reloj, como si de un plan establecido se tratara, como si de algo se tratara ya planificado, ya trazado. Eran la siete y quince minutos, dentro de poco las tiendas cerrarian sus puertas; era el momento exacto para ir a la caza de su presa.
Camino poco a poco, como si de una toma lenta cinematografica se tratara, hasta llegar al borde mismo de la salida de ese callejon, que hace tan solo unos instantes era su ocasional guarida como de un oso urbano se tratara. Sigilosamente, saco su cabeza y oteo como se tratara de un buitre carroñero, apenas havian transeuntes por esa calle. Muy cerca a unos 2 metros, esa tienda, estaba a mano para su empresa. Volvió a santiguarse, salio corriendo como de un obus se tratara a la tienda, cuando un cliente estaba apunto de salir por la misma. Aprovecho esta circunstancias para empujar de nuevo a aquella señorita elegante que salia de realizar sus compras.
Miro hacia el interior, y mostro su revolver a un hombre calvo de edad ya avanzada. Esa joyeria, la Haston and Co, era una mercancia fácil pues era muy poco concurrida y en un tramo que aquellas horas, era poca concurrida la calle.
Por primera vez el ladron con el revolver en la mano, exclamo su primer atisvo de voz.-Todo el mundo al suelo !!.-dijó gritando.
La señorita, llorando se puso las manos en la boca.- Callese por favor, tirese en el suelo, se lo ruego !!.-volvio a hablar de nuevo el ladron.
El hombre mayor se tiró al suelo detras del mostrador. El ladron hizo ademan indicandole con las manos, que saliera de detras del mostrador al hombre mayor, e incluso le dio algun otro golpecito en el trasero para que se diera prisa.
La mujercita, continuaba llorando con la cabeza pegada en el suelo. El ladron se le acerco a ella.-Mira preciosa, ahora deberas de colaborar, un poco conmigo.- pronuncio de nuevo el ladron con suave fuerte y suave a la vez.
Acto seguido de su bolsa saco unas esposas.-Mire pongaselas a ese viejo !!, venga dese prisa, pero antes baje las persianas de la tienda.
La mujercita, se levanto, bajo las persianas, la tienda quedo aisalada del mundo mundano, estaba oculta a los ojos de los ciudadanos. Con manos temblorosas, le coloco las esposas, mientras seguia llorando. Una vez que el hombre mayor, el joyero obviamente estuvo apresado e inmovil de manos, el ladron ordeno que la señorita pusiera todas aquellas hermosas joyas, que el mostrador mostraba. Lo realizo sin mediar palabra alguna, luego se quedo inmovil como esperando una respuesta.
-Muy bien preciosa, lo has hecho muy bien.-dijo mientras le tocaba la mejilla con su mano, de una manera muy sensual. -Que hermosa eres, desde luego que eres una joya.
La mujercita, puso cara de temor, no entendio aquel canvio de lenguaje de aquel extraño ladron. Se fue acurrucando hacia una esquina, dando pasos hacia atras.
-Parate, deja de temerme !!.-dijo el ladron.
-No hagas nada malo, no nos haga daño.- pronuncio por su primera vez su voz la mujercita elegante.
Sin mediar mas, el ladron se le acerco, y la beso en su boca, mientras el lo apuntaba con su revolver en su cuerpo. Con la otra mano, se la puso en el interior de su chaqueta, saco suavemente una corta pero ancha navaja que tras moverla con sigilo, le asesto un fuerte golpe que le asesto un fuerte navajazo, que le hizo estremecerse contra aquel rincon, mientras ella por su boca empezaba a sacar babas con sangre fresca que surgia a borbotones. El hombre mayor estaba estupefacto, mirando la espeluznante escena.-Malvado, que ha hecho !!.- pronuncio su voz por primera vez. El ladron dejo, caer a la agonizante señora, y se volvio haci el hombre mayor y le asesto un fuerte zapatazo en su cara que lo hizo retroceder hacia atras de un plomazo.
El hombre mayor chillo de dolor, y se revolvio del golpe en el suelo y se agitaba. El ladron observo que la señorita ya havia acabado de moverse, havia muerto, un gran charco de sangre tenia regado todo el suelo; pero se fijo de nuevo en el hombre mayor, esta vez con mas fuerza le cogio su rostro entre sus manos.
-Mirame a mis ojos, mirame, me ves.-le decia con voz de clarisima maldad.- Callate, no hables !!.-dijo sin dejar apenas hablar al joyero.
-Ves, soy un simple ladron, solo quiero tu botin, tu preciado botin. Ella era demasiado guapa para dejarla sufrir.-Cogio la navaja y se la coloco en la mejill, y le hizo un trazo, haciendolo sangrar, una pequeña herida que pronto empezo a brotar sangre.
-Dejeme, dejeme, lleveselo todo, pero dejeme.-balbuceo el anciano, entre dientes, mostrando aquella cara de temor y de miedo.
-Mire, usted tiene todo ese valor, para que, para tentarme, para sacarme de mis miserias, ¿Es que acaso eso no te da miedo?, ver que llego tenga que hacer todo esto por mi supervivencia. Tu crees que eso es justo, tu crees.. .- Le asesto un golpe con el revolver en la cara, un golpe terrible, su nariz era un volcan de sangre en erupción. El viejo solo sollozaba de dolore, remolviendose entre si, sin poder tener mas movimientos que sus piernas.
El ladron, sin poder mostrar su faz horrorosa, que oculta detras de aquella mascara negra de lana, rio.- ha ha ha !!, que miserables, aquellos que os enriqueceis de estas pequeñeces innecesarias para el ser humano. Es que no veis lo que haceis, sereis insconcientes, que absurdo es toda esta realidad verdad !!. Se alzo, y miro la tienda. Volvio a ponerse de cuclillas ante el joyero, y con una fuerza descomunal, le clavo toda la navaja, en su yugular, y luego moviendola de un lado a otro, haciendole un boquete mayor, mientras un reguero de sangre bañaba, el suelo de un inmenso charco de sangre fresca. Si una fresca sangre que mancho la indumentaria del ladron.
Se levanto, previamente sacandole la navaja de aquel cuerpo ya inerte, que yacia en el aquel mar de acuosa sangre. Cerró la cremallera del bolso, donde su botin havia sido un mero espectador material de aquel grave atraco, de una inmensidad cruel, de una criminalidad que rozaba lo satanico.
Abrio la puerta, miro. Era noche cerrada, salio suavemente de aquella joyeria manchada de horror y de miedo. En la calle no havia nadie. Corrio hacia el callejon, hasta reunirse de nuevo en donde inicio aquel atardecer , aquel tragico y amargo atraco. Saco una bolsa de basura que estaba en las misma bolsa donde descansaba el botin. Se desnudo, y se puso una nueva ropa, poniendo toda aquella ropa ensangrentada en la citada bolsa oscura de basura. Queria pasar pagina, volver a su otra realidad, a la vida que le hacia feliz quizas. Camino ya canviado, con la bolsa de basura en una mano y en otra la otra con el botin.
Salio a la calle, volvio de nuevo a la escena del crimen. Se paro y vio la tienda, que de ella emanaba a la distancia, una ligera luz tenue, que era la unica, que alumbraba entre las otras tiendas que havian en su cercania. Camino hacia el final de la calle; cuando acabo de pasar por delante de la tienda, vio que la puerta de la misma se abrio desde su interior. Se quedo perplejo, miro hacia ella, observo como el filo de la puerta se abrio poco a poco. Camino hacia su interior, acabo el ladron de abrir aquella puerta, observo que alli donde havia estado tan solo unos minutos, contemplo que de la escena de aquel macabro crimen, no havia nada, no havia ni cadaveres de ninguno de ellos, ni la mujercita ni el joyero, parecian haverse esfumado como obra de magia.
Hablando para si el ladron se dijo.- ¿Que ha pasado?, pero si hace unos minutos he estado aqui, no puedo creermelo, no puede ser.- Volvio a observar toda la pequeña joyeria, observo que los relojes parecian parados, como si el tiempo, hubiera sido una dimension oscura que detuvo el tiempo.- Pero si las manillas de estos relojes estan paradas.- Miro su reloj de pulsera, y este estaba parado a las ocho y cinco de la noche.- Mi reloj, tambien que pasa, no entiendo nada.

El ladron salio apresuradamente de aquel oscuro lugar, que hizo que su cuerpo sintiera su temor recorrer por su espalda. Atraveso la ciudad, mas rapido de lo normal, esta parecia como deshabitada, en tensa calma, enmudezida por ese paso del tiempo muy lento, o quizas un espacio temporal oculto en los abismos del tiempo.
Paso aquella noche tendido en su cama de aquel cuchitril donde vivia, aquel pequeño espacio oscuro y sucio de los subburbios de la gran ciudad. Intentaba dormir, pero daba vueltas y vueltas sobre si mismo en la cama, no podia conciliar el sueño. Oio en la tranquilidad de la noche un ruido, como si de pasos se tratara. Se irguio de la cama, como si aquel ruido, fuera como algo extraño, se asomo a la ventana, no vio a nadie desde ella. Volvio a sonar los pasos.
Aquella estancia solo era alumbrada por una tenue luz de aquella lampara. El ladron se estremecio de miedo, empezaba a sudar una sudor fria que caia por su frente. Los pasos sonaron a su espalda, giro su cuerpo hacia el espejo que tenia a su espalda, y vio como de el emanaba una figura. Miro con claridad, un individuo se asomo desde ese lado del espejo. Miro Atras a su espalda, no havia nadie. Volvio a mirar al espejo,se quedo cada vez mas acurrucado en si mismo, no pudo contemplar lo que veia sus ojos. En aquel espejo, observo como no era una figura, sino dos, eran las imagenes de las dos personas que havia asesinado tan solo unas horas. Lo miraban con odio y horror; sus cuerpos ensagrentados mostraban la crudeza de aquel asesinato.
El ladron, abrio su bolsa y encontro su revolver, y tras buscarlo, hallo tacteando la estatuilla, pero al cogerla vio que no era el arcangel, sino que ahora era un pequeño diablilllo de colors rojizos.
Saco su revolver, su estatuilla se le cayo de las manos; parecia como si un canvio su hubiera producido en su vida desde aquel atraco.
-Dejadame en paz, por favor, dejadme en paz.-dijo el ladron, observando el espejo, donde aquellos dos individuos ensagrentados le miraban con horror desde aquel otro lugar donde el odio y la revancha se refugiaban.
-No quiero hacerlo, perdonarme, yo no queria hacerlo.-dijo el ladron mientras con su revolver en sus temblorosas manos se lo colocaba en la frente de su cabeza.
En su cabeza resonaban entonces palabras que parecian de un lugar oscuro, del tiempo, quizas eran aquellos horrorsos individuos del espejo.- Matate, matate, matate !!.
-Pedonarme, no queria hacerlo, perdonarme.- Acto seguido, el estruendo ruido de aquel disparo, parecio interrupir el silencio de aquella extraña noche. El cuerpo ya inertre cayo para atras, dejando un reguero de sangre, que salia de su frente. El ladron havia fallecido.

Unas sirenas sonaron en aquella transitada calle, un hombre parado en la puerta de aquella pequeña joyeria, el paisaje era terrorifico, alli permanecia tres cadaveres, el atracador muerto inerte en un reguero de sangre donde, tambien cercanamente tendidos en el suelo, sus victimas el joyero y su hermosa clienta.
En la mano del ladron tenia cogida una estatuilla, era un angelillo. Aquel atraco nunca se pudo explicar de forma concisa, se aseguro que aquello fue un atraco sangriento, con arrepentimiento fugaz en el mismo acto del crimen. Que extrañas sensaciones debio sentir aquel ladron para quitarse la vida, sin lugar a dudas, solo el se llevo a su lecho de muerte la verdadera historia de aquel trágico atraco. Solamente su reloj de pulsera, marcaba las ocho y cinco de la noche, unico signo y dato de aquel increible incidente, solo un dato perdido en el abismo del espacio y el tiempo.



					
				

CooldBlood

•marzo 2, 2009 • Dejar un comentario

coolbood_01

Viernes, 3 de Marzo, de 2007.
La noche es oscura, la mayoria de la gente descansa en sus aposentos, en total paz. Un automovil, paro detras de un viejo y casi derruido hospital; sus puertas se abrierón de repente. Una puerta vieja de metal, se abrio suavemente. Esta chirrio, ligeramente, de ella surgieron dos sombras que con varias bolsas grandes en sus manos, y se introducieron en el automovil. Las ruedas chirriaron y se alejo aprovechando que el semaforo mostraba su señal verde de paso. El automovil, se perdio en la lejania de la solitud de la tranquila y solitaria noche.

Caminaba por en medio de una gran avenida, en hora punta de la mañana, iva dando un paseo para relajarse despues de unas semanas realmente duras de trabajo. Ramón Martinez trabajaba en el departamento de policia central, y era uno mas de toda aquella maraña de funcionarios estatales. Sono el movil, le dio una ultima calada antes de lanzarlo al suelo, lo que quedaba de este. Saco de su bolsillo su móvil, y lo abrio.
-Diga?.-contestó.
-Deberias de pasarte por el hospital central oeste, me veras en su puerta trasera.- Confirmo David Lamas, un superior suyo.
-De acuerdo David.-concreto Ramon. Colgo el telefono y se lo volvio a poner en su bolsillo. Encendio un cigarrillo de nuevo, y le pego unas largas caladas; sintio que de nuevo no iva a tener respiro alguno; miro a su alrededor y camino sin rumbo alguno, perdiendose entre la multitud de un sin fin de gente que caminaba por aquella centrica avenida.

El taxi que cogio, le dejo enfrente del hospital, pago y decidio ir a la parte trasera del mismo, era una cosa que hacia muy amenudo.
Tras un breve paseo alrededor, llego a la parte trasera del citado hospital; en el vado de la entrada posterior, havian dos automoviles de policia. La zona estaba acordonada, y varios compañeros estaban mirando que las personas no rebasaran, la cinta de protección. Ramón se acerco, y tras mostrar su placa identificativa como era perceptible, se dirigio hacia el interior del edificio.
Al arrebasar el umbral de la vieja puerta de hierro, contemplo un pequeño patio donde havian muchos trastos amontonados en algunas esquinas, David se le acerco, y le estrecho la mano de una manera fuerte.
-Hola Ramon, mira, tenemos un caso de robo.
-Dinero.-apuntillo Ramón.
-No, noo,no.-agregó David, mientras subian unas escaleras, y tras abrir una puerta, llegaron a un ascensor.-Sangre !!
-Sangre ?.-dijo Ramón de forma estupefactamente.
El ascensor, se paro en aquella planta 0. Subieron a la planta 3, Ramón no comento nada mas, se quedo extrañado por el raro incidente, sangre, penso.
David, le hizó ademan de que lo siguiera, caminaron unos olos metros, y havian dos policias custodiando la entrada, a lo que era un laboratorio.
Ramón pudo observar que todo estaba tirado por el suelo, material de analisis, frascos reactivos, liquidos, etc..
-Ves alli, Ramon.-señaló David.
-si si veo, un armario totalmente desvalijado, tambien bolsas de…sangre
-Afirmativamente. Incautaron bastantes bolsas con sangre.
-Como entraron?.
-Lo mas seguro que lo hicieran atraves del interior del hospital, llegaron aqui, y golpearon a ambas trabajadoras. Al parecer segun la descripción que han hecho, eran dos tipos bastantes fornidos, ambos llevaban ropas negras. De hecho no hemos encontrado ninguna huella.
-Como huieron ?, algun testigo?.-apuntillo Ramón.
-Mira, lo que podemos saber es que huieron muy rapido, tenemos unas huellas tomadas afuera de las marcas que han producido unas posibles ruedas grandes, miraremos de saber algo de esas huellas.
-Osea que poco se sabe mas?, cierto, verdad ?.
-Si ramón, apenas tenemos mas datos. Es lo que hay, no creo que haya muchos casos de robos de bancos de sangre.

Sangre, sangre, era la palabra, que rumiaba Ramon en su cabeza, mientras llacia en su cama de su apartamento. Era un caso extraño, que es lo que moveria a robar sangre, sin lugar a dudas de alguien que la necesitaria desde luego. De repente, se levanto, cogio un bloc en blanco, y empezo a apuntar todos los datos que se tenian. Y tras ponerse un whisky con hielo, cogio el movil y marco un numero.
-Hola, me puede poner con Sandra Matias, jefa de documentacion.- mientras esperaba, le dio un buen sorbo a su whisky.
-Si digame.-sono una suave voz al otro lado del telefono.
-Hola Sandra, soy el Investigador Ramon Martinez, te acuerdas verdad ?.
-Claro, claro Martinez, que te trae por aqui, ha ha.- rio sarcasticamente Sandra.
-Mira necesitaria que me dieras, los ultimos robos de bancos de sangre que se hayan producido, en la ciudad los ultimos 5 años atras.
-Algun vampiro, Martinez.-agrego Sandra de forma ironica.
-Mira Sandra, esto es serio.
-Ok, Martinez, mirare que encuentro, en la base de datos. Te enviare un recadero a tu apartamento con los dossiers.
-De acuerdo Sandra, miraremos haver que encontramos. Te debo una cena.
-Algo mas no?.
-De momento eso Sandra, una cena, te parece poco?.
-No esta mal majo.
-Gracias Sandra, eres un sol, nos vemos.
-Eso mismo, hasta pronto Martinez, un beso.

Ramon se asento en un sofa individual, pensando en lo que debia de hacer para agradar a aquella alcahueta de Sandra, en fin cosas de un policia, que se le iva a hacer. Conecto la TV mas tarde, mientras decidio tomarse un bocadillo, tras acabarselo, se quedo asumido en un dulce sueño que lo relajo mucho.

-Riing.-sono el timbre de la puerta, Ramon se sobresalto.
-Riiing.-volvio a sonar con mas fuerza.
Ramon camino aun medio durmiendo a la puerta. Miro por la mirilla, y vio que era el chico de los recados del departamento de documentación.
-Hola Davi, que tal?
-Mira como siempre, para arriba, para abajo, toma un paquetillo.
-Venga, David, te debo un cafe, gracias.
-Adios.-David dijo perdiendose escaleras abajo.

Ramon, cerro suavemente la puerta. Palpo un poco el paquete, parecia tener pocas hojas, buff, poca cosa habra. Se volvio a sentar en el sofa, aparto la pequeña manta de cuadros, y coloco el paquete encima de la mesilla, lo abrio. Al parecer tan solo havian 3 dossiers, observo primero los nombres de cada uno de ellos. El primero estaba marcado como Roberto Mancwiezich Rodriguez, el segundo Carlos Blas Hervas, y el ultimo Sonia Maura Flores.
Doblo sus piernas y empezo por el último dossier; al parecer la tal Sonia, robo unas bolsas en un pequeño hospital ginecologico en la zona alta de la ciudad, al parecer estaba segun el parte medico, tenia un cuadro esquizofrenico, y ademas estaba interna en el hospital psiquiatrico de un pueblo alejado de la ciudad. Este caso penso que seria para descartarlo, y asi lo hizó. El segundo era Carlos Blas Hervas, relataba que en 2005, no muy lejano de fecha, que incautado con muchos paquetes de sangre robados de un banco de sangre de un hospital en otro districto diferente de donde se havia producido el actual suceso, al parecer este sujeto tenia, un hijo hemofilico al cual injectaba sangre para su supervivencia. El tal Carlos Bla, era medico de medicina general. Fue apresado y juzgado por robo, negligencia, y delito de salud publica; la foto de este hombre era de un personaje alto y raquitico. Fue encarcelado y todavia tiene pendiente unos 5 años mas de carcel.Sin mas descanso alguno, cogio el último dossier, y empezo a leerlo, Roberto Mancwiezich, fue apresado al atracar varios laboratorios y bancos de sangre, con grandes cantidades de sangre. Este sujeto que fue encarcelado de forma preventiva el mes de Abril del 2005, osea unos 2 años, y durante la investigación, este huyo, en un traslado a un hospital por unas heridas que se autoinfligio a si mismo. En la actualidad esta en busca y captura, y su apodo es de “Robertito”, se considera un tipo peligroso, fuerte y con mucha fuerza. Su detención se produjo en las afueras de la ciudad, en un barrio humilde.
Este es sin lugar a dudas el principal sospechoso, este Robertito tiene un perfil, tanto por su fisico como por su desaparicion, el rastro a seguir.

Eran las 6 de la tarde, cogio su moto y tras atravesar el bullicio de la ciudad en pleno fragor de un final de jornada que empezaba a extinguirse, se dirigio hacia un suburbio, en el cual esperaba que la fortuna le pudiera hacer inspirar o quizas encontrar sobre el sospechoso principal, el “Robertito”.
Tras serpentear a velocidad una carretera serpeante y ligeramente empinada, llego a lo que parecia un lugar desolado. Era como una inmensa ciudad en ruinas, habrian muchos bloques derruidos producto seguramente de la corrupcion inmobliaria de muchos implicados, sin lugar a dudas. Havia auntenticas ruinas majestuosas, y tan solo algunos edificios conservaban mas de dos plantas.
El dia se iva oscureciendo muy lentamente, asi que pocas horas de luz tendria, se puso una linterna en su chaqueta y avanzo, por la continuacion de la carretera por donde havia venido con su moto, y la siguio; pero esta se iva difuminando poco a poco en un camino lleno de polvo y tierra. Camino unos 200 metros durante unos minutos, y a medida que iva avanzando, miles y miles de hormigon y cemento, runa, etc.. mostraban su desolador aspecto, gris, viejo, olvidado, en lo mas lejos de la civilizacion. Una increible inquietud reinaba en el lugar, ni las nubes ni los pajaros eran bienvenidos en ese lugar, el silencio era su mero acompañante. Ramón contemplo el vasto tetrico paisaje que havia ante el, miro a su alrededor, volvio a caminar al percatarse de que no havia nadie a su alrededor.
Tras unos breves metros, observo que una gran hondonada se abria ante el. Como si de un volcan se tratara, esa parte del terreno habria sufrido alguna especie de explosion que lo hizo formar como un volcan gris y amontonado de piedras, hormigon, cemento, runas, que se mezclaban entre ellos. Sintio curiosidad y prudentemente bajo hacia abajo, cuando estaba a uno solos 20 metros de su parte mas baja, observo algo que se movia entre las piedras.
-Ei quien anda ahi?.-grito Ramon.
El sujeto que no pudo distinguir, se movio por la parte opuesta hacia la parte superior. Pudo observar que era un individuo con ropa oscura. Sin mas Ramon, empezo a trepar hacia el otro lado entre piedras, y pudo alcanzar casi al sujeto, pero este se metio por entre una abertura de las piedras, y lo perdio. Ramon saco su pistola, y se dispuso a acercarse a esa abertura, de ella salia un olor nauseabundo.
-Alto ahi !!, Policia !!.-grito fuerte Ramon.
Con la otra mano, saco su pistola conecto la linterna e ilumino el interior.
Un hombre estaba arrinconado como de miedo. La luz de la linterna lo alumbro. Pudo Ramon comprobar que se trataba de un vagabundo. Le obligo a que saliera de ese nauseabundo escondrijo que parecia una madriguera lugubre y oscura.
El tipo saliendo, con mucho miedo y lentitud asomo por la abertura.
Ramon vio que era un tipo andrajoso, llevaba ropa negra y mal oliente, y ademas su aspecto era deplorable. Su cabello era largo, grasoso que parecia mas un mocho de fregar que nada. una vez que lo tuvo controlado, se guardo el arma en su chaqueta, y se puso comodo apoyado en una piedra.
-Como se llama ?.-pregunto Ramon al indigente.
-Pedro.-dijo tajantemente.
-Lleva mucho tiempo, viviendo por aqui ?.
-Unos 2 años, desde que lo derruieron todo, mas o menos.
Ramon se acerco a este, y le mostro la fotografia de Robertito.-Conoce o ha visto a este tipo, por aqui?.
-No se.-agrego Pedro.- por aqui pasa mucha gente, cosas malas seguro, no viene nada bueno.
-Malo, que de malo.-apuntillo Ramon.
-Bueno ya sabe, drogas y esas cosas.
-Entiendo claro, pero le suena esta fotografia ?.
-Ya le he dicho, que por aqui pasa mucha gente, deberia de verlo. Quedese y compruebelo, con sus propios ojos. Al fin alcabo es usted policia.
-Si claro, Pedro.
Ramon miro, la fotografia y se la puso de nuevo en el bolsillo de su chaqueta. Penso que esa conversación no llevaba a ningun puerto, era como buscar una aguja en un pajar.
-Perdone las molestias, Pedro?.-Mientras ramon se alejaba lentamente.
-De nada, ja sabe siempre estare por aqui, es mi vida.
-De acuerdo, gracias.

Ramón, volvio sobre sus pies abandonado por el camino, aquella ciudad en ruina producto de la voragine de la corrupcion inmobiliaria y tratos de favores, edificaciones ilegales. La ciudad era producto de su propia vida, mísera y corta, llena de injusticias, convertida a simples ruinas, como de una ciudad fantasmal fuera, como si el tiempo la hubiera absorbido, en los segundos del transcurso de su propia sentencia.
Havia oscurecido plenamente, apenas podia caminar , pero pudo llegar a trancas y barrancas a su moto. La arranco, y enfilo a toda velocidad, hacia la carretera que llevaba a la ciudad. El testigo de la gasolina se encendio.
-Mierda.-exclamo Ramon.
Debia encontrar una gasolinera mas cercana, al llegar al cruce, recordo que havia una gasolinera cerca, ya no la recordaba; su cabeza estaba mas pendiente de aquel submundo que se escondia en las ruinas de aquella ciudad que havia visitado, todavia sus pantalones tenia polvo de la arena de aquellas ruinas. Se aproximo a la gasolinera, cuando estaba a unos 50 mts freno bruscamente en la entrada de la misma. Vio a David Lamas, su superior, poniendo carburante al vehiculo. Ramón, se quedo extrañado, que hacia por alli David, penso. Paro su motocicleta detras de una cabina telefonica, apresurandose de que este no lo viera. Observo que dentro del vehiculo havia alguien mas, que no podia reconocer. Al cabo de unos segundos, el vehiculo volvio a la carretera, por donde Ramon havia venido.
Penso que quizas todo era extraño, pura casualidad. Decidio seguirlo desde lejos, y tras unos breves metros, pudo ver que el automovil, se desvio por el camino que hace tan solo unos instantes Ramon havia dejado, el camino de la ciudad en ruinas.
Fue una persecucion lenta , muy lenta, no debia de dar señales de la misma; le dejo bastante distancia, sabia que el camino tarde o temprano se les acabaria, asi que calculo ha cuanto estaba del final del mismo. Paro la moto, y se detuvo, la dejo a un lado de la carretera, tras unos arbustos. Ramon camino lentamente, hacia el final de la carretera a plena oscuridad plenamente; camino a ciegas practicamente, poco a poco vio que el piso de la tierra cambio, empezaba a haver piedras lo que le recordo que estaba cerca. Pero los individuos no los vio, camino un poco mas y se dio con el automovil. Saco su movil, e ilumino la placa de matricula, efectivamente era el automovil de David Lamas, su superior. Que haria aqui su superior, penso Ramón, estaria investigando lo mismo que el, porque no se lo comunico, porque tanto secretismo. Volvio otra vez sobre el camino de pedruscos, oyo un ruido. Se detuvo de repente, miro a su alrededor, volvio a mirar de nuevo hacia adelante, unos pasos venian de frente. Una luz lo ilumino hacia su rostro, lo encego bastante, no podia observar nada. Los pasos resonaban mas fuertes, y mas fuertes, de repente algo lo golpeo por detras y cayo al suelo.

Un terrible dolor,tenia en su cabeza, se paso la mano por la misma, mancha de sangre seca en su mano observo estupefacto. Levanto la vista, estaba en un habitaculo, en una habitacion, lleno de polvo, y una silla en frente, si una silla solitaria, como si alguien lo hubiera estado vigilando. Donde estaba se pregunto, intento levantarse pero el dolor era tremendo, apenas se podia mantenerse de pie, camino unos cuantos pasos, hacia una puerta desde la cual entraba una gran cantidad de luz de sol, cuando apoyo sus manos en la misma, una figura surgio de la misma con un revolver en la mano; la luz del sol a contraluz no le dejaba ver su rostro.
-eh !! vuelve sobre tus pasos.-Hablo con voz energica.
-¿Quien eres?.-dijo Ramóm aferrandose al marco de la puerta.
-Me andabas buscando verdad !!.-dijo mientras se acercaba mas y mas a Ramón.
-Robertito !!.- exclamo Ramon.
-Si el mismo que andavas buscando, ha ha.-le apunto con la pistola su cabeza.-sientate en la silla y calla, cerdo policia.
-Ya lo veo, el mismo Roberto, que llevaras entre manos.
-Eso a ti no te incumbe, cabrón, callate si no te vuelo los sesos !!.-dijo malhumorado Robertito.-Acto seguido, con la otra mano le golpeo la cara, haciendole una herida de la cual empezo a salir sangre.
Ramon, se paso la mano por la boca, vio que emanaba enorme sangre, y miro a su agresor. Este parecia que lo miraba como si estuviera hipnotizado, sus ojos los tenia clavados en el.
-Lastima de sangre ha ha ha hah ah !!.-rio Robertito de forma sarcastica.
Ramón sintio, un cierto panico, esa risa no era normal.Movio su cara y vio llegar una sombra alargada por la puerta, cuando el personaje mostro su rostro, observo que era su mismo superior suyo de la policia, era David Lamas.
-David.-nombro Ramon, suavemente. Sus pesquisas se havian hecho realidad.
-Menudo mamarracho, Ramón, has caido en tu propia trampa.-dijo David, mientras robertito seguia apauntandole con el arma.
-No se en que estas metido David, esto no me gusta nada.
-Lo veras proximamente, amigo Ramon; vas a ser testigo de una nueva edad del hombre ah ha ha ha !!.-rio muy fuerte.
-Una nueva edad del hombre ?
-Si en que el hombre no perecera nunca, pero debe de haver un sacrificio claro, pero veras que vale la pena. Mira te preguntaras que tiene que ver todo eso de la sangre verdad.
-Claro, por supuesto.
-Mira la sangre, es la fuente de la vida, ella es esencial para la vida entiendes verdad.-dijo David acercandose a Ramon. Le paso la mano por su cara manchada de sangre y la lamio.
-¿Que haces ?.
-Pues lo que ves, chupar la sangre, la fuente de la vida, ha ha !!!.-volvio a reirse.
Ramon penso que todo aquello era una locura, no sabia que se llevaban entre manos su superior y el Robertito, pero parecia algo satanico. Desde luego el robo de las bolsas de sangre tenia mucho que ver con aquellos tipos.
Sonaron unos pasos, y aparecio una guapa enfermera, era esa tipica, que con su minifalda asomaba sus piernas enjalonadas en sexys medias. Su vestido no era balanco, sino negro, su cabello de negro azabache, hacia que su cara fuera tan blanca y hermosa a la vez; su cuerpo era esbelto, con suaves curvas, y de sensuales movimientos de cadera. Se acerco a Ramon, con un pequeño carro, donde pudo Ramón observar, una bolsa de sangre y unos instrumentos médicos.
-¿Eso que es?.- Dijo asombrado.-¿Que me vais a hacer?.
-Ramon, vas a saber lo que es una vida nueva, una vida eterna, una vida que veras el porvenir de un futuro mejor.-le dijo David, suavemente, con voz suave.
-Estas loco, David, esto es una locura, recapacita !!.- Chilló Ramon, viendo el terror llegar.- Eres un malvado, estas loco.
Mientras tanto la enfermera, dispuso de toda una preparacion del instrumental medico.- Jefe, ya esta todo preparado.- Agrego con voz suave.
-Adelante, enfermera, adelante con este rito de sangre, Ramón sentira la llamada de una nueva vida. El inicio de un nuevo camino.- Hablo David de forma energica.

Aquella situación, era realmente impactante para la mente de Ramon; observo como aquellos dos hombres lo agarraron , y acto seguido la oscura enfermera, introdujo la aguja hipodermica en una de sus venas, y le introdujo aquel liquido rojo y espeso, mientras el chillaba de horrror y miedo.

Havian pasado muchas horas, Ramon anduvo dormitando en la cama de un lado para otro. Se desperto en su habitacion de su hogar, se quedo perplejo al verse en ella. Se levanto poco a poco, y se vio que estaba con las misma ropa que llevara aquel dia en aquella ciudad olvidada. Se dirigió hacia el servicio, abrio la luz, y se miro en el espejo. Observó, que en su brazo tenia una profunda marca. Era la misma marca de aquella maldita transfusion sanguinea. Se palpo su cara, su rostro era blanquecino, como si de un muerto se tratara.
Tenia sed, camino a la cocina, se dispuso s beber un vaso de agua, pero le provoco unas profundas nauseas, la vobito. De repente su cuerpo empezo a temblar, sentia una extraña sensación, un fugaz nerviosismo, su garganta se resquebrajaba por dentro, sus ojos sufrian una extraña sensacion de profundo dolor, cayo en cuatro patas en el suelo, y empezo a revolverse, y camino hacia el salon a trompicones. Sono el telefono de repente.
Tras arrastrarse, pudo Ramon llegar acogerlo.
-Hola Ramon, ¿Que tal?.-dijo la clara voz de David, detras de la linea telefonica.
-Dejadame en paz, dejadme !!.-Chillo Ramon.
-No sufras Ramon, todo es el inicio, son duros estos, pero pronto veras que otro mundo se te abre ante tus ojos.
-No me hagas esto David, ¿Porque a mi?.
-Todos somos los elegidos, pero pronto la humanidad iniciara un nuevo camino, donde la oscuridad reinara sin piedad ha ha ha ha  ha haaaaaaaaaa !!!.- El telefono se colgo. La llamada finalizó.
Como si de su interior fuera, su mente quizas, caminó hacia la moderna nevera, la abrio. No havian ni alimentos, ni bebidas, tan solo bolsas y bolsas de sangre acumuladas unas encima de otras. Las observo, su lengua se deslizo por sus labios, cogio una entre sus manos, y de un terrible mordisco, intento morder estas para extraer el preciado liquido rojo. Se peleo con la bolsa, clavando sus dientes, hasta que logro hacer una pequeña hendidura, y empezo a absorver la sangre, empezo a beber sin cesar, sin parar hasta saciarse de lujuria y luego, se puso en pie. La sangre le dio la vida, se recupero fulminatemente de esa extraña sensacion de saciedad.

La vida de Ramón canvio para siempre; dejó de ser un simple humano, se realizó una transformacion quimica en su cuerpo que evoluciono hacia una nueva  especie humana, una nueva raza de vampiro humanizado, que nunca dejaria de saciar beber sangre. Esta forma de vampirismo artificial, aveces hacia que Ramon, tuviera intensas luchas internas entre dos formas, el viejo hombre y el otro que nacia. En su mente no podia olvidar una triste y lamentable imagen de la humanidad, esa nueva secta vampirica, que podria dominar el tiempo y el espacio del nuevo milenio. Por ello su vida seria una desagradable lucha interna, que lo acabaria de volverlo loco, llegando a un camino que su condicion vampirica, ya dejaria de ser un dilema; el ja era un vampiro mas, de una red que empezaba a extenderse de forma silenciosa y sutil.